Por @deboraslot: “borrar a nuestro o nuestra ex de los contactos es inútil, ecos online recuerdan la relación perdida…”


*Hablamos de terminar una relación, de borrar sus rastros digitales…, pero que pasa cuando la relación se inicia mediante las redes sociales?. Y en el laburo? lugar donde pasamos la mayor parte de nuestro día… parece un espacio que debe mantenerse impoluto!! pero tu compañero de trabajo, comparte y llega a saber más de vos que ese candidato que conociste en el after de los jueves…, digo no??. Existió y seguirá existiendo, cuanto más restrictivo mayor el riesgo, el morbo… esa cosa de “Guauu casi nos ven..”.

Nota mental: laburar solo y de manera independiente suele desarrollar, potenciar la imaginación, sepan disculpar a éste PRIMATE EN PUBERTAD 😉

* comentado por @gabrielcatalanoNo pertenece al artículo original! 

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Por Débora Slotnisky  | Para LA NACION

“Salimos durante 10 años y cortamos hace 4. Sin embargo, verlo en Internet aún me desestabiliza”, confiesa Sabrina, empleada administrativa de 33 años.

“A los hombres les afecta muchísimo cuando su ex novia cambia el estatus en Facebook y coloca soltera. Incluso muchos dicen que han borrado a su pareja de esta red social, pero en realidad no lo hacen porque sienten que pueden reconquistarla por este medio. Además, como está mal borrar a alguien, tienen temor a que su ex se ofenda -dice Fusaro, y agrega-: está claro que el duelo por la pérdida de una relación será mucho más largo si la persona tiene una ventana (ya sea redes sociales, chat o similares) hacia la vida de su ex, mirando todas las cosas que hace, ya que el sufrimiento es terrible.”

Según un estudio reciente de la Universidad de Brunel, Inglaterra, aquellos que mantienen a su ex pareja entre sus contactos de Facebook experimentan una mayor dificultad para avanzar en su vida cotidiana y afectiva.

Si bien hay vínculos que tras la ruptura logran recomponerse por el contacto habitual en las redes sociales, en la mayoría de los casos se sufre, y mucho.

LA EMPRESA ES UNA RED SOCIAL

Lo que hoy en día sucede con las relaciones truncas y las redes sociales pasa desde hace tiempo en las empresas, por eso las organizaciones tienden a contar con políticas de Recursos Humanos al respecto.

“Para evitar que en las compañías convivan empleados que mantienen o mantuvieron fuertes vínculos sentimentales es que, por lo general, no se permite que los miembros de un matrimonio trabajen en el mismo departamento o área. En realidad, uno de los motivos más importantes para la vigencia de esta política es que es muy difícil que estos empleados trabajen en pos del objetivo laboral sin empañar la situación con cuestiones personales”, explica Diana Lifschitz, que tiene un consultora integral en RR.HH. con clientes como Bayer, Sanofi y John Deere, entre otros.

Artículo completo 🙂

“Conozco casos de compañeros de trabajo que comenzaron una relación formal y, tras romper, continuaron el vínculo laboral sin problemas, aunque también es frecuente que ante la misma situación uno de los dos decida cambiar de empleo”, dice Alejandro Melamed, vicepresidente de RR.HH. para Latinoamérica Sur de Coca-Cola. En esta corporación existe una política que no admite matrimonios, aunque es posible desempeñarse con parientes en segundo grado siempre y cuando no haya intereses en conflicto.

(…) Melamed opina que cada persona debe determinar cómo afrontar el ver a su ex en la Web y analizar cómo actuar en consecuencia.

El humor, algo que las marcas han de tomarse muy en serio – gracias @CalvoConBarba


Por lucas@calvoconbarba.com
Este post me gustó mucho, por lo claro y los ejemplos que aporta. @gabrielcatalano

 

Esto no quiere decir que los departamentos legales o de Marketing dejen de tener sentido, ni mucho menos, sino que han de modificar sus actitudes y comportamientos para conseguir sus objetivos. No tiene sentido que se comporten como acaban de hacer la gente de Tupperware, a través de su despacho de “matones” legales, mandando a Kurioso una notificación legal para eliminar un contenido absolutamente inocuo de su blog como si eso fuera a dañar la marca, y cobra mucho más sentido comportamientos como el de la gente de Jack Daniel’s, que buscando el mismo fin, saben redactar un comunicado que consigue empatizar con quien lo recibe, y se convierte en un acción de comunicación, más que en una amenaza de matón bocazas de patio de recreo.

Lee el artículo completo, vale la pena ver los ejemplos! 🙂

La clave está en entender que tomarse en serio las cosas no implica necesariamente ser serio. O al menos no en el sentido de no tener sentido del humor. De hecho, el sentido del humor es uno de los sentidos que más hemos de trabajar en esta nueva etapa de comunicación social, que se hace pública y visible no sólo para quien la recibe, sino – potencialmente – para todo el mundo. Hay marcas que lo tienen claro, y saben reaccionar con humor incluso a las provocaciones, siendo las absolutas ganadoras de este nuevo medio. La semana pasada he conocido dos muy buenos ejemplo de esto, uno de Oreo, marca que realmente borda la comunicación últimamente, y otro de una marca al menos para mí desconocida, El Pastoret, pero que parece haber entendido a la perfección la capacidad “abre-puertas” que tiene el humor.

Lee el artículo completo, vale la pena ver los ejemplos! 🙂

 

 

 

 

Los 12 errores que no debe cometer una empresa en Facebook


seosalamanca.com

A estas alturas todavía es muy fácil ver como las empresas, sobre todo las que delegan la responsabilidad del community manager a una secretaria o personal no cualificado, comenten errores graves en Facebook, también las he visto que aún contratando a agencias de Social Media, también los cometen.

A continuación te voy a detallar unos cuantos errores que comenten algunas empresas en Facebook y los cuales debes evitar.

  1. Crear perfiles para empresas: Los perfiles son para personas, no para compañías. Recibir unaautorización de amistad de un no-humano es molesto y artificial. Facebook ha creado páginas que sirven perfectamente para estos temas, además ofrecen estadísticas y la posibilidad de hacer publicidad en su Ad Network.
  2. Ser insistentes: Me pasa casi a diario que recibo una invitación para una página de alguna empresa y no la acepto porque simplemente no me interesa, pero durante los siguientes 10 días diferentes personas (aparentemente de la misma compañía o de la agencia que les lleva las RRPP o la campaña de social media) insisten e insisten invitándome a la misma página.
  3. Invitación a eventos que no son eventos: el lanzamiento de tu nuevo sitio web no es un evento. La salida del comercial nuevo de tu producto tampoco es un evento. Usar el sistema de eventos para promocionar tus productos solo te conducirá al block por parte de muchas personas.
  4. Taggear fotos o notas donde no aparezco: Esta es nueva y de las más molestas: una empresa o alguien de un sitio web que me taggea en un documento donde no aparezco, solo para que yo lo note o los visitantes de mi perfil lo vean en mi Wall. Eso es simplemente una nueva forma de spam .images 16 Los 12 errores que no debe cometer una empresa en Facebook
  5. Usar el sistema de mensajes privados para enviarme notas de prensaEl peor de todos. Ya que perdieron efectividad vía email, responsables de comunicación de diferentes empresas (o agencias de RRPP) están usando los mensajes privados de Facebook para enviarme comunicados de prensa. Lo peor es que me mandan cosas que no me interesan nada; reportados como spammers inmediatamente.
  6. Haber abierto la página pero no terminar de configurarlaTambién es penoso ver como muchas marcas han abierto una página en Facebook, pero ni siquiera han terminado de configurar la información, personalizar la imagen principal y el avatar. Si no tienes pensado empezar a tener actividad, ocúltala haciéndola visible sólo para los administradores para que no salga en el buscador interno de Facebook.

Marketinianos: ¡Tomad la calle!

Ya no son tan extrañas las voces autorizadas que se atreven a declarar sin rubor que es [ponga aquí su adjetivo preferido] diferenciar la publicidad digital de la tradicional. Desde este blog me habrás leído defenderlo siempre, pero ahora ya puedes oírlo en boca de Rafael Soto, en el pasado 3er Miércoles del C de C o el mismo Risto Mejide en el congreso iRedes. Y perdonad los que no consideráis a Mejide como lo que es, un publicitario con experiencia que se creó un personaje pero que sabe lo que dice.
Cierto es también que otras referencias como Daniel Solana, prefieren apostar más claramente por lo digital como fuerza propia dominante, igualmente lo comprobamos en su visita al Club de Creativos y sus razones no le faltan, ni quien las aplauda.
Mi humilde postura, comparada con cualquiera de ellos, es que me da igual el medio. Cada uno tendrá su técnica, pero el objetivo es el mismo: Un producto, un mensaje, una venta.
La semana pasada intenté organizar mentalmente el escenario del marketing actual, según lo veo yo, equiparando que no enfrentado, el mundo virtual y el real. Y para ello, cité de pasadas algunos casos de estudio en los que se demostraba la importancia de tomar la calle, el asfalto, con decisión.
Porque si bien soy muy defensor del comercio electrónico y el marketing on line, lo soy más del contacto real y físico con los clientes. Porque no hay mayor marketing de experiencias que cualquier experiencia de compra, ni mejor escuela de marketing que una gran superficie comercial y unos ojos bien abiertos.


cookingideas.es

Ya no son tan extrañas las voces autorizadas que se atreven a declarar sin rubor que es [ponga aquí su adjetivo preferido] diferenciar la publicidad digital de la tradicional. Desde este blog me habrás leído defenderlo siempre, pero ahora ya puedes oírlo en boca de Rafael Soto, en el pasado 3er Miércoles del C de C o el mismo Risto Mejide en el congreso iRedes. Y perdonad los que no consideráis a Mejide como lo que es, un publicitario con experiencia que se creó un personaje pero que sabe lo que dice.

Cierto es también que otras referencias como Daniel Solana, prefieren apostar más claramente por lo digital como fuerza propia dominante, igualmente lo comprobamos en su visita al Club de Creativos y sus razones no le faltan, ni quien las aplauda.

Mi humilde postura, comparada con cualquiera de ellos, es que me da igual el medio. Cada uno tendrá su técnica, pero el objetivo es el mismo: Un producto, un mensaje, una venta.

La semana pasada intenté organizar mentalmente el escenario del marketing actual, según lo veo yo, equiparando que no enfrentado, el mundo virtual y el real. Y para ello, cité de pasadas algunos casos de estudio en los que se demostraba la importancia de tomar la calle, el asfalto, con decisión.

Porque si bien soy muy defensor del comercio electrónico y el marketing on line, lo soy más del contacto real y físico con los clientes. Porque no hay mayor marketing de experiencias que cualquier experiencia de compra, ni mejor escuela de marketing que una gran superficie comercial y unos ojos bien abiertos. Leer más “Marketinianos: ¡Tomad la calle!”

¿Para qué sirve la publicidad?

Hace algún tiempo, hablaba por teléfono con alguien cuando me pidió, literalmente, “necesitamos un anuncio que venda mucho”.

He de reconocer que semejante pedido me dejó algo perplejo durante unos minutos. Cuando reaccioné, intenté explicarle, utilizando toda el arsenal retórico que pude reunir, que aquello era un pedido absurdo e improcedente. Pero para entonces, ya me había colgado, o se había dormido, no lo sé, pero el caso es que yo ya estaba hablando solo.

Esto es mucho más frecuente de lo que parece. Se pone en la publicidad una expectativa y una confianza en su supuesto “poder mágico” completamente exageradas e irracionales. Muchos cargan sobre los hombros de la publicidad todo el peso del marketing, confundiendo un término con otro. Y claro, a la hora de los resultados llega la decepción. Y con ella, la frase: “la publicidad no funciona”.

Así las cosas, y aprovechando las ganas aun de acabar aquella conversación telefónica, hoy he pensado: ¿para qué sirve la publicidad?. Creo que puedo explicarlo de una manera en la que podríamos ver también algunas formas interesantes de mejorar su rendimiento, reducirla e incluso, prescindir de ella. Allá vamos.

Imagino que os habréis topado alguna vez con un “funnel” más o menos así:

[Más…]

Hay versiones y variantes para todos los gustos, esta es sólo una más de ellas. Algo simplificada, lo reconozco, pero el caso es que quiero agregarle un par de capas… a ver que pasa.

Ya todos sabemos que estas son las etapas que debería atravesar una persona para convertirse en cliente de un producto o marca. Pero también, si cambiamos la óptica, son las etapas que debe atravesar un producto, o marca, para relacionarse con una persona. ¿Por qué se tiende a ver como un camino de una sola dirección? Es una vía de dos sentidos.


marketingdelretail.com

Hace algún tiempo, hablaba por teléfono con alguien cuando me pidió, literalmente, “necesitamos un anuncio que venda mucho”.

He de reconocer que semejante pedido me dejó algo perplejo durante unos minutos. Cuando reaccioné, intenté explicarle, utilizando toda el arsenal retórico que pude reunir, que aquello era un pedido absurdo e improcedente. Pero para entonces, ya me había colgado, o se había dormido, no lo sé, pero el caso es que yo ya estaba hablando solo.

Esto es mucho más frecuente de lo que parece. Se pone en la publicidad una expectativa y una confianza en su supuesto “poder mágico” completamente exageradas e irracionales. Muchos cargan sobre los hombros de la publicidad todo el peso del marketing, confundiendo un término con otro. Y claro, a la hora de los resultados llega la decepción. Y con ella, la frase: “la publicidad no funciona”.

Así las cosas, y aprovechando las ganas aun de acabar aquella conversación telefónica, hoy he pensado: ¿para qué sirve la publicidad?. Creo que puedo explicarlo de una manera en la que podríamos ver también algunas formas interesantes de mejorar su rendimiento, reducirla e incluso, prescindir de ella. Allá vamos.

Imagino que os habréis topado alguna vez con un “funnel” más o menos así:

Leer más “¿Para qué sirve la publicidad?”

¿Para qué sirve la publicidad?

Hace algún tiempo, hablaba por teléfono con alguien cuando me pidió, literalmente, “necesitamos un anuncio que venda mucho”.

He de reconocer que semejante pedido me dejó algo perplejo durante unos minutos. Cuando reaccioné, intenté explicarle, utilizando toda el arsenal retórico que pude reunir, que aquello era un pedido absurdo e improcedente. Pero para entonces, ya me había colgado, o se había dormido, no lo sé, pero el caso es que yo ya estaba hablando solo.

Esto es mucho más frecuente de lo que parece. Se pone en la publicidad una expectativa y una confianza en su supuesto “poder mágico” completamente exageradas e irracionales. Muchos cargan sobre los hombros de la publicidad todo el peso del marketing, confundiendo un término con otro. Y claro, a la hora de los resultados llega la decepción. Y con ella, la frase: “la publicidad no funciona”.

Así las cosas, y aprovechando las ganas aun de acabar aquella conversación telefónica, hoy he pensado: ¿para qué sirve la publicidad?. Creo que puedo explicarlo de una manera en la que podríamos ver también algunas formas interesantes de mejorar su rendimiento, reducirla e incluso, prescindir de ella. Allá vamos.


de Mau Santambrosio

Hace algún tiempo, hablaba por teléfono con alguien cuando me pidió, literalmente, “necesitamos un anuncio que venda mucho”.

He de reconocer que semejante pedido me dejó algo perplejo durante unos minutos. Cuando reaccioné, intenté explicarle, utilizando toda el arsenal retórico que pude reunir, que aquello era un pedido absurdo e improcedente. Pero para entonces, ya me había colgado, o se había dormido, no lo sé, pero el caso es que yo ya estaba hablando solo.

Esto es mucho más frecuente de lo que parece. Se pone en la publicidad una expectativa y una confianza en su supuesto “poder mágico” completamente exageradas e irracionales. Muchos cargan sobre los hombros de la publicidad todo el peso del marketing, confundiendo un término con otro. Y claro, a la hora de los resultados llega la decepción. Y con ella, la frase: “la publicidad no funciona”.

Así las cosas, y aprovechando las ganas aun de acabar aquella conversación telefónica, hoy he pensado: ¿para qué sirve la publicidad?. Creo que puedo explicarlo de una manera en la que podríamos ver también algunas formas interesantes de mejorar su rendimiento, reducirla e incluso, prescindir de ella. Allá vamos. Leer más “¿Para qué sirve la publicidad?”

El consumidor en el centro

El capitalismo desde mediados del siglo pasado se ha dedicado a crear una estructura de consumo basada en la abundancia. Vivimos en un mundo de abundancia en el que se produce más de lo que realmente podemos consumir. Este esquema no es sostenible por el impacto medioambiental y las desigualdades económicas y sociales que produce. Por ello, poco a poco, deberíamos encaminarnos hacia una nueva etapa de nuestro sistema económico. Y la palabra clave es sostenibilidad.

Sostenibilidad implica adecuar al máximo la oferta a la demanda. Para conseguir ese punto de equilibrio es necesario entender qué producimos, para quién y qué valor aporta ese producto. Algunas empresas se han dado cuenta de ello e intentan poner en práctica lo de adecuar su oferta a la demanda poniendo al consumidor en el centro de su estrategia de negocio. Muchos dicen que ya lo están haciendo. Pero la realidad es otra. La mayoría de marcas industriales promulgan que diseñan productos para satisfacer necesidades de los consumidores. Pero en realidad lo que hacen es producir un producto y después determinan un target de comunicación. Pongamos como ejemplo la industria del automóvil o la del alcohol. Vamos a fabricar un coche nuevo, que pertenece a tal categoría. Creemos que el público que compra vehículos con estas características es de tal manera y ve la TV, por tanto, comunicamos su lanzamiento en medios masivos. ¿En qué punto entra el consumidor en la ecuación? Al principio o al final? En el caso de productos alcohólicos, se ve incluso más claro. Tengo una ginebra, la quiero posicionar de tal manera y el público al que voy para conseguirlo es éste. Curiosamente, en ambos casos el público de comunicación y el de consumo a menudo resulta diferente.


 

El capitalismo desde mediados del siglo pasado se ha dedicado a crear una estructura de consumo basada en la abundancia. Vivimos en un mundo de abundancia en el que se produce más de lo que realmente podemos consumir. Este esquema no es sostenible por el impacto medioambiental y las desigualdades económicas y sociales que produce. Por ello, poco a poco, deberíamos encaminarnos hacia una nueva etapa de nuestro sistema económico. Y la palabra clave es sostenibilidad.

Sostenibilidad implica adecuar al máximo la oferta a la demanda. Para conseguir ese punto de equilibrio es necesario entender qué producimos, para quién y qué valor aporta ese producto. Algunas empresas se han dado cuenta de ello e intentan poner en práctica lo de adecuar su oferta a la demanda poniendo al consumidor en el centro de su estrategia de negocio. Muchos dicen que ya lo están haciendo. Pero la realidad es otra. La mayoría de marcas industriales promulgan que diseñan productos para satisfacer necesidades de los consumidores. Pero en realidad lo que hacen es producir un producto y después determinan un target de comunicación. Pongamos como ejemplo la industria del automóvil o la del alcohol. Vamos a fabricar un coche nuevo, que pertenece a tal categoría. Creemos que el público que compra vehículos con estas características es de tal manera y ve la TV, por tanto, comunicamos su lanzamiento en medios masivos. ¿En qué punto entra el consumidor en la ecuación? Al principio o al final? En el caso de productos alcohólicos, se ve incluso más claro. Tengo una ginebra, la quiero posicionar de tal manera y el público al que voy para conseguirlo es éste.  Curiosamente, en ambos casos el público de comunicación y el de consumo a menudo resulta diferente. Leer más “El consumidor en el centro”