Las emociones dirigen nuestra atención

Carretié, profesor de neurociencia en la Universidad Autónoma de Madrid, pone un ejemplo gráfico de cómo las emociones pueden condicionar nuestra percepción: “cuando confundimos en el campo una rama con una serpiente nuestra reacción es saltar.Es más importante la velocidad que la precisión: mejor equivocarte rápido y evitar un peligro potencial que acertar demasiado tarde”. La emoción del ejemplo es elmiedo: la parte más primitiva de nuestro cerebro identifica en milisegundos la serpiente (o la rama que se le parece) como una amenaza y, en milisegundos, envía al sistema nervioso la orden de huida.

El individuo capaz de detectar rápidamente un peligro tiene más posibilidades de sobrevivir y transmitir a su progenie, por ejemplo, la visión periférica, allí donde la visión es más imprecisa y borrosa. En consecuencia,tiene sentido evolutivo que una emoción primaria–en este caso, el miedo, pero también el amor o el hambre- condicionen nuestra percepción.


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Autor: Iñaki Berazaluce

Durante buena parte de la historia de la investigación psicológica se ha considerado a lasemocionescomo una distracción, una suerte de ruido estadístico en el estudio de los procesos cognitivos. Sin embargo, desde hace poco más de veinte años un puñado de investigadores decidieron adentrarse en el apasionante (irritante/amoroso/amenazante) mundo de las emociones. “Hoy, el estudio de las emociones está de moda, así que hay que pegarse para lograr que te financien”, cuentaLuis Carretié, uno de los pioneros de la investigación de las emociones en España.

Carretié, profesor de neurociencia en la Universidad Autónoma de Madrid, pone un ejemplo gráfico de cómo las emociones pueden condicionar nuestra percepción: “cuando confundimos en el campo una rama con una serpiente nuestra reacción es saltar.Es más importante la velocidad que la precisión: mejor equivocarte rápido y evitar un peligro potencial que acertar demasiado tarde”. La emoción del ejemplo es elmiedo: la parte más primitiva de nuestro cerebro identifica en milisegundos la serpiente (o la rama que se le parece) como una amenaza y, en milisegundos, envía al sistema nervioso la orden de huida.

El individuo capaz de detectar rápidamente un peligro tiene más posibilidades de sobrevivir y transmitir a su progenie, por ejemplo, la visión periférica, allí donde la visión es más imprecisa y borrosa. En consecuencia,tiene sentido evolutivo que una emoción primaria–en este caso, el miedo, pero también el amor o el hambre- condicionen nuestra percepción. Leer más “Las emociones dirigen nuestra atención”