Los cadáveres de la obsolescencia tecnológica son cada vez más jóvenes


Lo escribe  | yorokobu.es

‘Obsolescencia’. Una palabreja complicada de decir que un documental puso en boca de casi todos. Algo así como ‘caducidad’, pero aplicada a la tecnología. El documental nos hizo darnos cuenta de la pulsión consumista que se esconde tras la escasa duración de los aparatos tecnológicos, capaces de hacer filigranas hace años impensables, pero más vulnerables al paso del tiempo que cualquier frágil insecto. Como las cosas se rompen, compramos otras nuevas. Pero muchas veces ese consumismo acelerado no tiene que ver con la vida media de las cosas, sino con la voluntad de tener lo más moderno entre nuestras manos. ¿Y cuántos cadáveres deja eso por el camino? Unos cuantos, y cada vez más jóvenes.

Realmente la clave está en que la palabra ‘obsolescencia’ tiene un matiz que la caducidad no tiene. Un alimento caducado no debe consumirse, pero un aparato obsoleto puede seguir usándose. Quizá dicho aparato no sea compatible con todo lo nuevo, no sea tan socialmente admirable, pero sigue funcionando. Esa idea irracional de estar a la última, de tener lo más moderno nutre nuestra economía. Esa idea de cambiar de móvil aunque siga funcionando y suponga almacenar viejos teléfonos que sí funcionan en los cajones de casa es la mejor expresión del consumismo como forma de vida de una sociedad capitalista. Leer más “Los cadáveres de la obsolescencia tecnológica son cada vez más jóvenes”