El peligro de contar historias

Contar historias es un gran recurso publicitario, pero tiene sus riesgos.

Porque la historia no puede estar por encima de la marca, ni del mensaje de venta. Un anuncio, aunque tenga forma de cuento, es un anuncio. Y los anuncios, cualquiera que sea su formato, tienen una normas.

Hablaba de los grandes redactores de Madison Avenue, y entre ellos destacaba Bill Bernbach, fundador de DDB, quien tenía un decálogo prácticamente infalible.

En ese decálogo que te recomiendo leas, destaca para mi algo que coincide con la también contrastada teoría de la USP (Unica Propuesta de Venta).

Dice Bernbach: “Sé simple”. Y podemos completarla con el primero de los consejos: “Ve a la esencia del producto”.


roastbrief.com.mx

La publicidad hace mucho tiempo que cuenta historias. Prácticamente desde siempre. No es un invento del marketing digital. Los primeros anuncios, cargados de texto y testimoniales, ya contaban historias. Luego los copywriters clásicos comenzaron a inventarlas, imaginando situaciones en las que el producto llegaba a ser un personaje más de una historia.

Era la época dorada de los redactores publicitarios en Madison Avenue, en la que se contrataban a escritores para crear anuncios, y los publicitarios escribían novelas.

Contar historias, como en las parábolas de la Biblia o las fábulas de Esopo y Samaniego, ayudan a transmitir el mensaje, hacerlo entretenido, comprensible y recordado.

Contar historias es un gran recurso publicitario, pero tiene sus riesgos.

Porque la historia no puede estar por encima de la marca, ni del mensaje de venta. Un anuncio, aunque tenga forma de cuento, es un anuncio. Y los anuncios, cualquiera que sea su formato, tienen una normas.

Hablaba de los grandes redactores de Madison Avenue, y entre ellos destacaba Bill Bernbach, fundador de DDB, quien tenía un decálogo prácticamente infalible.

En ese decálogo que te recomiendo leas, destaca para mi algo que coincide con la también contrastada teoría de la USP (Unica Propuesta de Venta).

Dice Bernbach: “Sé simple”. Y podemos completarla con el primero de los consejos: “Ve a la esencia del producto”.

¿Pero cómo ser simple contando una historia compleja? Leer más “El peligro de contar historias”

David contra…. Bill, ¿quién vencerá?

Todos los que nos hemos formado en publicidad hemos tenido dos escuelas. Por un lado la escuela de David Ogilvy, regida en el lado izquierdo del cerebro, Por otro la de Bill Bernbach, centrada en el lado derecho.

Ambos fueron redactores creativos y coincidían en que la publicidad es persuasión. En lo que discrepaban era en la forma en que había que convencer al consumidor de que comprase una marca.

El primero defendía la razón, los argumentos, la investigación, la lógica, el rigor, el conocimiento, el aprendizaje continuo. El segundo, la espontaneidad, la originalidad, la inspiración y la ruptura. De ahí que se produjera una guerra dialéctica entre ambos que no todo el mundo conoce. Y si no fíjate cómo se llevan la contraria a través de sus citas más célebres…


Todos los que nos hemos formado en publicidad hemos tenido dos escuelas. Por un lado la escuela de David Ogilvy, regida en el lado izquierdo del cerebro, Por otro la de Bill Bernbach, centrada en el lado derecho.

Ambos fueron redactores creativos y coincidían en que la publicidad es persuasión. En lo que discrepaban era en la forma en que había que convencer al consumidor de que comprase una marca.

El primero defendía la razón, los argumentos, la investigación, la lógica, el rigor, el conocimiento, el aprendizaje continuo. El segundo, la espontaneidad, la originalidad, la inspiración y la ruptura. De ahí que se produjera una guerra dialéctica entre ambos que no todo el mundo conoce. Y si no fíjate cómo se llevan la contraria a través de sus citas más célebres… Leer más “David contra…. Bill, ¿quién vencerá?”