Las sucursales de McDonald’s más raras del mundo / planetajoy.com


En un cine, en un avión, en un yate. Además de ser la hamburguesería más popular, tiene locales instalados en las locaciones más extravagantes que te puedas imaginar.

McDonald’s, con su emblemática “M” amarilla, es quizás la marca gastronómica más famosa a nivel mundial. Y es que resulta muy difícil pasarla por alto: tiene más de 33.000 sucursales distribuidas alrededor del globo.

Con tantos locales, no es de extrañar que algunos sean un poco más exóticos que otros. O bastante. Debajo, te mostramos los 20 McDonald’s más inusuales del planeta.

1. TIMES SQUARE, NUEVA YORK (Foto: Tom Magliery)

2. MILÁN, ITALIA (Foto: Michael Jean)



3. NEW HIDE PARK, NUEVA YORK, EE.UU. (Foto: Chung Chu)



4. YANGSHUO, CHINA (Foto: Joshua Paul Shefman)



5. TAUPO, NUEVA ZELANDA (Foto: Kerry Myers)



6. EL MÁS GRANDE DEL MUNDO JUNTO AL PARQUE OLIMPICO EN LONDRES, INGLATERRA (Foto: Simon Q)



7. LAS VEGAS, NEVADA, EE.UU. (Foto: crisshots)



8. GHENT, BÉLGICA (Foto: harry_nl)

Restaurantes monoproducto: sirven un solo plato o utilizan un solo ingrediente


Planeta Joy: Restaurantes, Bares, Salidas

Existe un restaurante que solo sirve albóndigas. Otro, arroz con leche. En el mundo hay cada vez más establecimientos que se especializan en un solo producto. Y son súper exitosos.

“Si hay restaurantes de pizzas, de hamburguesas, y heladerías, ¿por qué no habrían de existir establecimientos especializados en otros productos?”, se pregunta Erin Wade, una de las dueñas de Homeroom, en Oakland (California), donde solo se sirve el americanísimo plato macaroni with cheese (fideos cortos con queso gratinado). Este establecimiento fue uno de los primeros en achicar su oferta de platos a un solo ingrediente. Su inusitado éxito abrió la puerta para que un centenar de restaurantes copiaran el modelo. 

Los beneficios están a la vista: estos locales captan la atención tanto de la prensa como de los comensales y, además, tienen la posibilidad de ofrecer un plato mejor ejecutado, usar menos equipamiento y aprovechar mejor los insumos.


Sin embargo, coinciden sus dueños, existe una condición importante para que su estrecha propuesta pueda sobrevivir: los restaurantes monoproducto deben ubicarse en ciudades grandes que aumenten las posibilidades de que a alguien justo se le antoje el capricho. Además, el plato o alimento elegido ya tiene que gozar de cierta popularidad, cosa de asegurarse una cuota de fanáticos que justifique emprender el negocio.

Lo concreto es que, mientras en Buenos Aires lugares como La Casa del Queso, El Palacio de la Papa Frita y El Museo del Jamón son apenas juegos de palabras, en el resto del mundo existen restaurantes que cumplen en su menú con lo que prometen en su nombre. Estos son algunos de los más llamativos >>>   Leer más “Restaurantes monoproducto: sirven un solo plato o utilizan un solo ingrediente”

La Pulpería del Cotorro: el restaurante más simpático de Buenos Aires


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Los restaurantes de Palermo gastan miles de pesos en alquiler y en decorar sus locales. Mientras tanto, en Parque Patricios, un tipo escribe cosas divertidas en una pizarra y trabaja a salón lleno todos los días.

Foto: Hugo Casais

Parque Patricios está lejos de ser un polo gastronómico. Es un barrio de casas bajas, calles de adoquín y fábricas. Los espacios verdes aún funcionan como potreros, las señoras salen a hacer las compras con changuito, la pizza que se consigue por ahí es al molde. En Parque Patricios no está de moda el sushi. El grueso de los boliches para comer son más bien bodegones de mala muerte que rara vez abren de noche. Pasado el horario laboral el paisaje es de portones cerrados, uno al lado del otro.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, Parque Patricios se está transformando. Gracias a los beneficios impositivos que ofrece el Gobierno de la Ciudad con la idea de refundar la zona como Polo Tecnológico, pequeñas y grandes empresas de informática se fueron instalando en el barrio. Ya hay 104 funcionando, lo que generó 11.000 puestos de trabajo. Y toda esta gente alguien tiene que darles de comer.

La sucursal de La Farola, que apenas tiene tres meses en el barrio, trabaja a salón lleno, y algunas casas de familia habilitaron los garajes para despachar comida para llevar. En este enclave, en la esquina de Pepirí y Avenida Chutro, a 200 metros del Parque, funciona desde agosto del año pasado La Pulpería del Cotorro, un restaurante pequeño que viene creciendo en fama y convocatoria gracias a un pizarrón callejero. Allí, su dueño, alias El Cotorro (Julián Mazzeo, de 39 años), improvisa a diario frases hilarantes para promocionar el menú de cada día: “¿Tu hijo baila como un guachi turro? ¿En qué fallaste? No te equivoques más. Entrá a la pulpería y comete algo más que las eses”, reza una de las más logradas.

Así como escribe consignas graciosas, las fotografía y las publica en su grupo de Facebook cada día. Y de este modo es como se hizo conocer: primero en Internet y después en el barrio. “El 40% de la gente viene de lugares que no tienen nada que ver con Parque Patricios; se ríe con los carteles del Facebook y viene por curiosidad. Hasta nos visitó gente de San Luis y de Rosario”, cuenta Mazzeo, que trabajaba a salón repleto (40 cubiertos) todos los mediodías, de lunes a sábado. En lo de El Cotorro se puede almorzar por $40 y se sirven gaseosas de litro.

Mientras muchos restaurateurs gastan un dineral para alquilar locales en Palermo, contratan chefs reconocidos e invierten en decoradores, prensa y marketing, El Cotorro atrae público con tan solo esa pizarra. Otro plus es el nombre con el que bautiza sus platos: un día de lluvia copiosa inventó la “milanesa atormentada”, una napolitana power con salsa boloñesa, mozzarella y algunas hierbas. Mientras se escribe esta nota, 2547 personas están hablando de La Pulpería del Cotorro en Facebook, donde ya cuentan con más de 8000 “me gusta”.

DONDE SE COCINA EL ESTOFADO
En las instalaciones donde hoy funciona La Pulpería, en los años 30 ya había un bar. Se trata de una casa esquinera con dos salones a la calle: el primero es el que está abierto al público en general, con prolijas mesas de manteles verdes que combinan con las aberturas. El de al lado, “el VIP”, como lo llama El Cotorro, se reserva para grupos grandes, festejos privados o para aquellos que requieren privacidad (médicos en debate gremial, por ejemplo).

La decoración, a cargo de Graciela, pareja y socia del Cotorro, exhibe antigüedades como sifones, envases de gaseosa y aceites, estufas antiguas, balanzas y hasta un oso de peluche  que “cobra vida cuando se lo deja a solas  con los comensales”, jura su dueño.  La carta es acotada, bien caserita: guiso de lenteja, ñoquis, tamales, kepes, tartas, zapallitos rellenos, milanesa a la napolitana. Por momentos, si se lee con atención, el menú se torna un poco extraño: ofrecen “bicho bolita, gato por liebre, ojos de criaturas extrañas y otros animales. Tortuga no hay”. Otra broma del Cotorro que, por cierto, es bastante excéntrico.

Cierto día, entraron a La Pulpería del Cotorro dos señoras mayores que observaron con extrañeza la nueva decoración del lugar. Se sentaron calladitas y pidieron “empanalgas”, dos para cada una. Cuando El Cotorro se las acercó a la mesa (es él en persona quien atiende el lugar) se animaron a preguntarle por Aníbal, el viejo dueño… “Lo maté. ¿Está rico?”, les contestó Julián: “Lo uso para el relleno”.

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Malbec blends: la vieja nueva moda que se impone entre los vinos tintos


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Los cortes son tan viejos como los vinos del mundo. En nuestro país, donde los varietales mandan, y principalmente el Malbec, los que lo llevan en su ADN hoy ganan la escena.

Hay una corriente de gusto (y pensamiento) en el vino argentino que se ha propuesto avanzar sobre los cortes de base Malbec como una forma de diversificar el sabor dominante. El fenómeno ha ganado fuerza a la luz de la suerte de monovarietalización de la góndola, que ha convertido a nuestro país, ante todo, en un productor de esta uva.

Malbec es la variedad más plantada en la Argentina, el vino más vendido y también el más exportado. Pero a la hora de encontrar sabores conmovedores, resulta una variedad un poco corta, precisamente por su mayor virtud: carecer del carácter vigoroso de un Cabernet Sauvignon o de la voluntad caprichosa de un Pinot Noir. Eso que lo pone como número puesto en cualquier paladar, al mismo tiempo, limita su complejidad.

COMO VIAJAR EN UN CRUCERO

Cualquiera que beba vinos regularmente sabe que una dieta exclusivamente a base de Malbec podría resultar poco emocionante. Ideal para consumir salpicado entre otros vinos, nuestra uva insignia se parece a unas vacaciones en un crucero: lo primero que propone es asombro y cordialidad, lo segundo confort y seguridad gustativa, y lo tercero cierta rutina de cabotaje. De ahí que hoy muchas bodegas y enólogos se hayan lanzado a la búsqueda de, sino un reemplazante, al menos un compañero de fórmula.

El Cabernet Sauvignon suena como el candidato puesto; pero también Petit Verdot, Syrah y Cabernet Franc son buenos alfiles. Como imponer otra variedad tinta made in Argentina con la misma fuerza del Malbec parece poco posible en el mediano plazo, la opción del blend es la que viene ganando terreno más velozmente, especialmente en la alta gama.

Claro que hacer un blend de base Malbec tiene sus especificidades. Mientras que históricamente los cortes tintos buscaron morigerar la dureza de ciertas variedades amplificando su sabor –como los bordeleses, con base en Cabernets tánicos- aquí se trata de buscar uvas que le aporten carácter y definición al Malbec. Algunas combinaciones dieron resultados efectivamente contundentes. Una de ellas, por ejemplo, es el corte de Malbec-Syrah, que ha demostrado ser una de las mejores posibilidades a la hora de aportar cierto exotismo al vino. Pero no es el único que funciona.

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Fast food étnicos: 7 opciones originales para comer al paso – Planeta JOY


See on Scoop.ithuman being in – perfección

Hace rato que el pancho y la hamburguesa dejaron de ser sinónimos de comida rápida. Hoy en Buenos Aires podés encontrar fast-food tailandés, venezolano o japonés… Aquí, opciones para todos los paladares.

Buenos Aires cambió su mapa de la comida rápida hace ya algunos años. Las opciones saludables y los restaurantes étnicos en formato fast food compiten, y muchas veces ganan, con las cadenas de comida chatarra estadounidenses.

Como en este tipo de lugares la idea es comer al paso, los platos son sencillos y se despachan en minutos. No esperes encontrar espacios elegantes, vajilla de lujo ni alta cocina, pero sí buenas opciones para comer sano, rápido, rico y barato. Leer más “Fast food étnicos: 7 opciones originales para comer al paso – Planeta JOY”

Polémica por un reality show que enseña a cocinar a los presos

Sin embargo, apenas transmitido el primer episodio, una muchacha, víctima de uno de los presos, comenzó a recorrer los canales de televisión. Marlene Duus, de 29 años, fue novia de uno de los internos, ahora famoso por salir cocinando en televisión.

Los cargos que se le imputan son graves: golpeó a la chica con una barra de hierro y luego la tiró de un tercer piso, para después lanzarse él. Marlene tiene hoy un 50% de invalidez. Y salió a denunciar que, en esas condiciones, ella no puede conseguir trabajo mientras que a su ex novio, antes de que cumpla sus 6 años de condena, el Estado le facilita las cosas.

El reality de la discordia se enmarca en una serie de proyectos de Claus Meyer, creados en el marco de su fundación “Melting Pot”, desde donde también impulsa la enseñanza de cocina entre niños marginados en distintas ciudades del mundo.


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Su ideólogo y conductor es Claus Meyer, chef cofundador de Noma, el mejor restaurante del mundo.
El hombre tiene buenas intenciones, pero…

El programa se llama “Restaurant bag tremmer” (Restaurante tras las rejas), sale por la televisión pública dinamarquesa y está a cargo del chef cofundador de Noma, Claus Meyer, considerado el mejor restaurante del mundo por la lista de San Pellegrino.

Este buen hombre tuvo la idea de enseñar a cocinar a los presos para, en teoría, rehabilitarlos, con la idea de que consigan un trabajo decente cuando salgan de su estadía en la prisión de Vridsløselille (sí… se escribe así), en las afueras de Copenhague. Leer más “Polémica por un reality show que enseña a cocinar a los presos”

10 mercados gourmet que todo foodie debería conocer

8. Volpetti (Roma, Italia)
Los hermanos Claudio y Emilio Volpetti –originarios de Norcia, Umbría– abrieron en 1973 una tienda en el barrio de Testaccio que, con el tiempo, se transformaría en un ícono para los amantes de la buena comida. Los romanos adoran sus entremeses fritos, sus flores de calabacín, sus aceitunas rellenas, sus lasañas para llevar y comer en casa. Basta con traspasar la puerta de Volpetti para que alguno de los hermanos, o Alessandro, de la nueva generación de la familia, convide un quesito especial italiano –manjar de los dioses–, un prosciutto de Parma o una porción de pizza. ¿Cómo probar tantas maravillas sin que uno termine saliendo con la billetera vacía? Difícil respuesta, porque en Volpetti tienen lo mejor de la gastronomía italiana, nada menos, más que una variadísima selección de productos originales de todo el mundo.
Todo es una gran tentación: quesos, carnes, panes, tortas, hongos secos, trufas frescas, vinos, aceites de oliva, una variedad inimaginable de pastas, terrinas.
A la vuelta de la esquina está “Volpetti più”, una tavola calda donde sirven almuerzos o cenas informales. Ninguna visita a Roma estaría completa sin pasar por aquí.
Vía Marmorata 47, Testaccio. Abre de lunes a sábados de 8 a 14 y de 17 a 20.15.
http://www.volpetti.com

9. Mundo Gourmet (Distrito Federal, México)
Los mexicanos saben dónde tienen que ir de compras si se trata de preparar una cena especial. Mundo Gourmet, en el barrio de San Ángel de DF, es el único lugar de la ciudad que ofrece a la vez una cava extraordinaria (incluye muchas de las calificaciones más altas a nivel mundial), junto con una amplísima variedad de productos gourmet como caviar sevruga, exquisitos jamones serranos y Jabugos, salames, quesos importados, salmones ahumados, filetes de anchoas del Cantábrico, foie gras, cafés, tés, pastas de alta calidad y muchísimas otras delicias, además de libros y accesorios de cocina. Para los viajeros (y sobre todo para los que tienen resistencia a los picantes), las góndolas y delicatessen locales son un capítulo aparte. Mundo Gourmet es también una marca registrada en la ciudad para la oferta de cursos de cata y enología, tanto en la sucursal de San Ángel como en la de Jardines de Pedregal.
Avenida Revolución 1541, San Ángel. Abre de lunes a viernes, de 9 a 20.30 horas, sábado de 9.30 a 20.30, domingos de 10 a 15.
http://www.mundogourmet.com.mx

10. Casa Santa Luzia (San Pablo, Brasil)
“No es un mercado, ni un supermercado, ni una tienda de delicatessen; es el Paraíso”. Así la describen los paulistas y tienen razón: es que Casa Santa Luzia es mucho más que la tienda gourmet más deslumbrante de la ciudad de San Pablo, en Brasil. Fue fundada por un inmigrante portugués en 1926 en Jardins, un barrio que hoy se ha transformado en uno de los más lindos y trendy de la ciudad. Sus góndolas ofrecen un recorrido por lo mejor de la gastronomía brasileña y del mundo, buscando sumar a la alimentación no sólo placer, sino también salud. Por ello es posible encontrar exclusivas y variadísimas opciones de alimentos sin gluten, productos orgánicos, sin lactosa, diet, entre otros.
La bodega tiene más de 2500 marcas, además de innumerables colecciones de aceites, vinagres, salsas, quesos, dulces, tortas y bombones, panes artesanales, frutas exóticas, cortes pre-preparados de pollo, carne, faisán, avestruz y diversos tipos de peces y crustáceos. Imperdibles el cuscús de camarón, el salmón con salsa de mostaza. La cheescake resulta sublime.
En el primer piso se pueden probar tés y cafés de diferentes regiones de Brasil y del mundo.
Alameda Lorena 1471. Abierto de 8 a 20.45, excepto los domingos.


De Londres a México DF y de Berlín a Nueva York, un recorrido por las góndolas y vidrieras de las mejores tiendas delicatessen donde se consiguen los alimentos más selectos que existen.

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Food Hall de Harrods (Londres)

“No hay amor más sincero que el amor por la comida”, escribió alguna vez George Bernard Shaw, y esto lo siente especialmente el viajero cuando se detiene frente a la vidriera de alguna exquisita tienda de delicatessen – esos alimentos selectos, según define la Real Academia Española –, un verdadero banquete de colores y sabores: sales negras de Hawaii, caviar beluga albino, aceite de Argan, jamón de Jabugo, terrinas de foie gras, azafrán en hebras, almejas gallegas, laminitas de oro comestible, vinos como el Petrus o el Margaux, trufas negras y blancas, vainillas de Tahití, chocolates de Madagascar, Brasil y Costa de Marfil, mostaza con flores de violetas.

Se trata de tiendas cuyas góndolas proponen un singular viaje por el mundo a través del paladar. Es en este tipo de establecimientos gourmet donde uno confirma la idea de que no se termina de conocer un lugar si no se comparten sus sabores, los platos típicos, los secretos de su cocina y sus productos más codiciados.

De Madrid a Nueva York y de Berlín a México DF y San Pablo, pasen y vean, entonces, algunas de las mejores tiendas de delicatessen del planeta… Leer más “10 mercados gourmet que todo foodie debería conocer”