Marketing con implicancias éticas – vía @revista_mercado


Buenos Aires · mercado.com.ar

Los estándares éticos siempre fueron importantes para la empresa, pero en la era de internet asumen nueva dimensión, pues los mensajes publicitarios quedan en la web prácticamente para siempre.

 

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  • Estereotipar
Las campañas de marketing suelen presentar a determinados grupos en roles estereotipados, como los avisos de jabón de lavar que muesstran a las mujeres  preocupadas con la ropa

 

  • Mensaje subliminal
Insertar mensajes subliminales en el material de marketing es un intento de manipular el pensamiento del consumidor.

 

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  • Aprovechar los paradigmas sociales 
Las sensibilidades culturales y étnicas pueden provocar que ciertos grupos encuentren ofensivo algún tipo de marketing. Por ejemplo, una publicidad de auto de lujo que muestra al volante a un hombre que puede enamorar a una mujer atractiva  plantea una serie de posiciones sociales que podrían ofender.
  • Audiencias vulnerables

El marketing orientado a los niños, en particular, corre muchos más riesgos de provocar implicancias éticas. Dirigirse a los niños con comidas poco saludables puede conducirlos a rechazar otra cosa con el resultado de aumentar la obesidad infantil. 

 

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  • Disonancia post-compra
Lo que uno ve no siempre es lo que uno obtiene. La disonancia post-compra ocurre cuando el consumidor compra algo por correo, por ejemplo, y al recibir su pedido descubre que la calidad del producto es inferior a sus expectativas.  Por lo general es posible devolver el producto y recuperar el dinero, pero el anunciante cuenta con que en la mayoría de los casos la gente no quiere tomarse la molestia de poner el artículo en un paquete, pagar el correo y realizar todo el trámite de devolución.

 

el ABC -de manual- “No confundir ejecución con estrategia” // @revista_mercado // @Biz_Tec


Muchas veces los ejecutivos confunden  visión, misión, propósito, plan o un conjunto de metas, con estrategia.  Si lo hacen, ponen el carro delante del caballo.

 

Hay cinco preguntas para hacerse antes de formular una estrategia para la organización:
1. ¿En qué negocio habría que estar?
2. ¿Cómo se puede agregar valor a la empresa?
3. ¿Quiénes son los clientes ideales para el negocio?
4. ¿Cuál es la proposición de valor para esos clientes?
5. ¿Qué capacidades son fundamentales para agregar valor al negocio y diferenciar sus proposiciones de valor?

Aunque muchas compañías pueden articular una visión, una misión, un propósito o una meta, son pocas las que tienen buena respuesta para las cinco preguntas de arriba.

Mi táctica es mirarte, aprenderte como sos, quererte como sos. […] Mi estrategia es en cambio mucho más profunda y más simple. Mi estrategia es que un día cualquiera, no sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin me necesites“, escribió alguna vez Mario Benedetti. Sin hacer de lado la belleza de su más famoso poema, ¿sabes cuál es la diferencia entre táctica y estrategia? ¿La aplicas correctamente en tu empresa?

(Via mercado.com.ar & biz-tec.mx)
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