La batalla de las marcas en las redes sociales – vía @lanacioncom


Un producto que desaparece, una botella que baila y llora o un artista global que hace una campaña de marketing gratuito; la relación entre empresas y consumidores es en tiempo real; ventajas y riesgos; éxitos y fracasos locales

“La vida de los consumidores pasa por las redes sociales y en tiempo real. En un lugar de oportunidad para las marcas”, explica Gabriela Fernández, social media manager de la agencia Tribal. Las redes sociales se volvieron el lugar donde estar y ser visto, y en la era de las comunicaciones más democráticas entre marcas y consumidores las empresas buscaron una llegada más social e interactiva. Se trata de estar atento a los clientes, escuchar sus conversaciones y sobre todo, generar contenido de alto valor relacionado con la marca. “Las marcas entendieron que el desafío iba a ser lograr formar parte de la conversación real de sus clientes. Antes bastaba con que la marca esté en el imaginario cultural, pero el avance de redes elevó la vara con la que se mide el éxito de las campañas de comunicación y publicidad”, dice Leandro Zanoni de la agencia digital THET.

Quejas, reclamos y enojos

En la Argentina

De 106 Fan Pages de Facebook relevadas por Cicmas, un 73,1% utiliza la red social para potenciar su branding, y un 83,9% para brindar respuestas a consultas, quejas y reclamos de clientes

El muro, frente de quejas

Sólo el 54,8% de las firmas tiene el muro de Facebook abierto a comentarios, y un 24,7% informó tener un nivel de quejas alto. El uso de redes como herramienta de reclamos a las empresas se enfatiza en firmas que brindan servicios. En el país, lideran esta categoría las compañías de telecomunicaciones y energía Leer más “La batalla de las marcas en las redes sociales – vía @lanacioncom”

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Elevator pitch: Cómo conseguir dinero en lo que dura un viaje en ascensor – vía @lanacioncom


La presentación del proyecto ante los dueños del capital es una instancia crucial. Como en un casting, los nuevos empresarios cuentan con uno o dos minutos para exponer qué, cómo y por qué arriesgar en esa idea el dinero del que escucha. Por poco que parezca, el objetivo es conseguir que lo expuesto en unos pocos slides atraiga la atención del inversor, para que le conceda un café. Si eso sucede, el elevator pitch habrá sido un éxito.

La metáfora que da nombre a la exposición no es casual: alude a lo efímero de un viaje en ascensor. Piénselo así: ¿qué diría si viajara con Warren Buffett hasta el décimo piso? Las reglas de ese discurso varían según el manual, pero existe un consenso sobre algunos puntos en cuanto a forma y contenidos sobre lo que se considera determinante para acercar o alejar a un entrepreneur del capital.

Como en cualquier otro tipo de mensaje, el emisor debe tener en cuenta a quién se dirige. Aun así, a grandes rasgos, tanto el jurado de un concurso, partners o “ángeles” a la expectativa de un proyecto donde poner a trabajar algunos dólares querrán escuchar por qué la iniciativa constituye un buen negocio. Pero también escucharán a varios más para la selección. Por lo tanto, dice Nicolás Bacqué, director de la carrera en Administración y Sistemas del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), “la principal característica del elevator pitch es que sea corto, con lo suficiente para captar el interés que permita llegar al próximo paso”. Con inversores eso sería conseguir un segundo round donde sí se ahonde en detalles.

En los segundos disponibles, señala Bacqué, hablar “en difícil” no es recomendable. “La exposición debe ser muy fácil de entender; no es el momento de entrar en tecnicismos, sino de simplificar la complejidad. Por ejemplo, en el caso de un emprendedor, que hable sobre lanzar satélites al espacio”, dice.

Tomás Costanzo, coordinador del Campus Emprear, agrega al speech ideal una cualidad más: “Debe ser memorable”. Quedar en la mente del inversor depende, sobre todo, del atractivo económico. Pero nadie niega que constituye un plus el ser disruptivo en la forma de mostrarse. Es que, por estos días, la escasa disponibilidad de capital expone a los inversores a un sinnúmero de propuestas.

En cuanto al contenido, cualquier elevator pitch de una empresa naciente cuenta necesariamente qué problema resuelve o qué necesidad satisface. La técnica de storytelling, aconseja Costanzo, es un buen recurso para abordarlo, ya que poner un ejemplo que dé un protagonista a la historia facilita la comprensión de la propuesta de valor. Y, al mismo tiempo, representa una forma de generar empatía. La estructura no excluye un espacio para la pasión emprendedora, que debe tener su momento identificado y elaborado, dice Costanzo.

Otro espacio corresponde a los competidores. “Un error frecuente es creerse únicos, cuando justamente lo que distingue a un soñador de un emprendedor son estos mojones que lo linkean con la realidad. En el mercado suele haber otros productos orientados a la misma necesidad”, advierte Bacqué.

El paso siguiente, dice la literatura del elevator pitch, es dimensionar la oportunidad de mercado, con números y fuentes que los validen.

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