Liderazgo extranjero | Vía marketyou.com


 

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Las nuevas generaciones que están entrando en el mercado laboral nacieron con un Smartphone debajo del brazo, fueron al colegio al mismo tiempo que descubrían Internet y han crecido en una constante interconexión derivada de las nuevas plataformas digitales.

Son la piedra angular de la sociedad del futuro y sin embargo, son una de las generaciones que más difícil lo está teniendo para progresar.

La crisis económica actual está siendo su principal enemigo para acceder al mercado laboral, pero no el único. Un mercado de trabajo obsoleto e incapaz de comprenderles se postula, a la larga, como el mayor de sus obstáculos.

La gran mayoría de jefes con los que se encuentran rozan los cuarenta y son el reflejo de la brecha que se ha creado entre las nuevas generaciones de trabajadores, y los directivos de las organizaciones en las que se incorporan.

Una diferencia provocada por el fin de una era industrial y la llegada de una era digital.No se trata tan solo de que estos directivos no puedan adaptarse a los nuevos tiempos sino de que la gran mayoría de ellos son incapaces de ver en que consiste esta adaptación en su totalidad.

Son lo más parecido a unos extranjeros en un mundo actual… digital.

La gran mayoría de ellos crecieron sin una cuenta de gmail, se graduaron sin un perfil en Facebook y no tuitearon por primera vez hasta cumplidos los treinta y cinco. Y todo eso, al fin y al cabo, ha contribuido a que en su mentalidad todoeste concepto digital sea visto más bien como un complemento, como un accesorio.

Accesorios que ya controlan, que tienen al alcance de su pulgar gracias a sus Smartphones, y que les permiten sentirse seguros e inmersos en la nueva burbuja tecnológica.

Sin embargo, por más que tuiteen, que cuelguen contenidos en Pinterest, o que trabajen y difundan su marca personal en Internet, el motivo de la brecha entre una generación y otra seguirá estando ahí porque la verdadera diferencia se encuentra en la manera de plantearse la vida y de ver las cosas.

Estos directivos no pueden cruzar la línea porque quieren que siga el control, que sigan los horarios de llegada y de salida, las estructuras jerárquicas y los procesos de reclutamiento incapaces de distinguir y premiar el talento. Quieren que siga la línea de una era industrial que hace tiempo que colea y que es incapaz de dar voz a la creatividad y al desarrollo del talento.

“Las cosas siempre se han hecho así”
“La gente es muy tradicional”

o

“La organización no está preparada para esto”

A lo que es inevitable preguntarse, ¿quiénes son los que no están listos?

No serán a caso ellos, los gerentes, los que realmente se niegan a dar ese paso al frente, y hacen oídos sordos a las nuevas necesidades que se piden a gritos.

En los últimos años se han llamado a muchísimas cosas de infinitas maneras, pero ni una sola vez por su verdadero nombre. Y esto ha hecho que todos estemos cada vez más cansados de escuchar sandeces que ocultan la realidad.

Ya no valen organizaciones que no sean abiertas, poco jerárquicas, orientadas a los resultados y que se preocupen más por lograr sus metas que no por cumplir los horarios. Se necesitan empresas que promuevan la innovación, el talento, y la emprenduría profesional de cada uno de nosotros.

Necesitamos una nueva realidad que fomente la capacidad de producción, la capacidad para generar ideas más poderosas y que aumente el sentimiento de pertenecia y, al mismo tiempo, el de responsabilidad.

Es el momento de buscar relaciones de trabajo basadas en la confianza y donde cada uno entregue lo mejor de sí mismo.

 

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Autor: Gabriel Catalano - human being | (#IN).perfección®

Lo importante es el camino que recorremos, las metas son apenas el resultado de ese recorrido. Llegar generalmente significa, volver a empezar!