Familia y Cole


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Hace aproximadamente algo más de diez años, eran muy pocos los que disponían de teléfono móvil o celular. Muchos hemos vivido la mayoría de nuestra vida sin móvil, hoy no podemos vivir sin él. La extensión de este aparato es imparable y cada día surgen nuevas posibilidades de comunicación, de mensajería… el proceso de expansión cada vez va a más. Pero me cuestiono: ¿ha mejorado nuestra comunicación? Sin duda que ha aumentado la cantidad, ¿pero son nuestras comunicaciones de calidad? En una serie de entradas que iré publicando quiero compartir mi reflexión sobre el tema y los retos que a la familia y profesionales de la educación plantea.

Algunas escenas
En este primer artículo me voy a centrar en algunas escenas que suelo contemplar relacionadas con el uso del móvil.

1. Chicos que se reunen pero no conversan
Es fácil encontrar a un grupo de niños o de adolescentes sentados en el banco de cualquier parque o en los recreos, cada uno con su móvil más o menos sofisticado. No están hablando entre ellos, cada uno está pendiente de su pantalla escribiéndose con aquellos que no han acudido a la reunión. Pueden pasar horas, sin dirigir una sola palabra al amigo que tienen al lado.

Curiosamente ignoran al que tienen al lado y prefieren hablar con el que está al otro lado de la pantalla.

3. Parejas que hablan con terceros
Otra escena frecuente es encontrarse parejas sentadas en una cafetería o paseando, cada una con su teléfono móvil hablando o escribiendo mensajes a un tercero, pero no hablan entre ellos.

Otras parejas suelen comunicarse más a través del móvil que cara a cara.

4. Llamadas que interrumpen
La tercera escena reconozco que no me agrada cuando la vivo, me parece repulsivo, y hasta de mala educación. Es aquella en la que estás hablando con alguien a la que constantemente le está sonando su teléfono: llamadas, mensajes… no es solo la interrupción a nuestra conversación que pierde dinamismo, es que la persona que entra siempre tiene la preferencia sobre la persona que está. En realidad no sé para qué intenta hablar conmigo. En el trabajo me ocurre a menudo; me estoy planteando poner un cartel en el despacho de “por favor, apague su teléfono“.

5. El teléfono no prepara la comunicación
La última escena, suelo verla en los trenes, autobuses, gente que camina… Alguien llama a casa para decir que ya está llegando. Se supone que es una llamada que prepara a una comunicación posterior, cuando se produzca el encuento. Sin embargo, no es una preparación a la comunicación, sino que la sustituye: después no habrá más comunicación.

Son cuatro escenas relacionadas con esta comunicación virtual: jóvenes que se juntan no para conversar entre ellos, sino para hacerlo de forma virtual con los que no están; parejas que usan el móvil cuando están juntos; los que no paran de atender mensajes y llamadas cuando están hablando con una persona que tienen delante; y la llamada que no prepara la comunicación sino que la sustituye.

En próximas entradas seguiré abordando la cuestión con otros aspectos: “los inconvenientes” de la comunicación interpersonal y las “ventajas” de la comunicación teléfonica.

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Autor: Gabriel Catalano - human being | (#IN).perfección®

Lo importante es el camino que recorremos, las metas son apenas el resultado de ese recorrido. Llegar generalmente significa, volver a empezar!