Cuando me preguntan si podemos crear una página de fans en Facebook siempre respondo con la misma pregunta ¿la mereces? | DESTACADO ;)

Si estamos hablando de que la gente recomienda en las redes sociales sus marcas favoritas ¿por qué tantos se centran en la parte de “redes sociales” y tan pocos en la de “marca favorita“? ¿O es que esperan convertirse en marca favorita por estar en Facebook? Ni lo sueñes. Ni siquiera haciendo comentarios ingeniosos en Twitter. Lo siento, no es tan fácil.

No veo un interés similar por contratar profesionales para mejorar la experiencia de marca: ni ingenieros para mejorar los procesos, ni coaches para mejorar las relaciones, ni diseñadores o comunicadores para mejorar las percepciones… las redes sociales no han provocado una estampida de gerentes queriendo mejorar su producto o su propuesta de valor.

¿P o r q u é?.

Las experiencias irrelevantes son igual de irrelevantes en Facebook que en el supermercado, no nos engañemos.

Una marca que genera experiencias irrelevantes, en el mejor de los casos y con mucho esfuerzo, podría conseguir unos cuantos fans y seguidores a base de machaque, promociones, sorteos y demás tácticas de “push” que bien podría hacer igualmente en el supermercado.

En cuanto dejas de invitar las copas, se acaba la fiesta y cada uno a su casa.

Me parece estupenda la preocupación creciente de las marcas por estar en las redes sociales, pero yo me preocuparía, antes, por proponer a tus consumidores una experiencia singular, única, apasionante, inmejorable. Una experiencia que valga la pena recomendar. Me preocuparía por ser la marca favorita de, al menos, un puñado de personas.

Pero si empiezas por el final, si lo haces al revés, corres el riesgo de convertirte en el que paga las copas para tener algo de compañía. A que sería patético, ¿verdad?.

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Marketing del retail
Artículo original de Mau Santambrosio “¿Dónde están mis fans?”
http://www.marketingdelretail.com/branding/donde-estan-mis-fans/Desde hace un tiempo, no mucho realmente (unos pocos años), empezamos a ver, cada vez con más frecuencia, titulares como estos: 

“El X% de los usuarios de internet recomienda su marca favorita en las redes sociales”.
“A la hora de comprar, los usuarios de internet aceptan las recomendaciones de sus amigos en las redes sociales”

Corren tiempos difíciles para las empresas y toda oportunidad debe ser atendida. Así que “a por el social media” dicen muchas, y sin acabar de entender muy bien de qué se trata, se lanzan a la batalla por los fans, seguidores, amigos y “recomendadores” de gusto y click fácil.

Y de repente, empiezan a crecer como hongos las páginas y perfiles de empresas en Facebook, las cuentas de marcas de Twitter, los blogs corporativos… Todo el mundo quiere estar en las redes sociales, los profesionales elaboramos maravillosas y convincentes presentaciones sobre por qué y cómo hay que estar en las redes sociales. El mundo se llena de Social Media Strategists, Social Media Evangelists, Social Media expertos y especialistas en todo lo que tenga más de 5 usuarios conectados, y por supuesto, Community Managers.

El Community Manager se convierte el perfil de moda: medio mundo quiere ser Community Manager, y el otro medio quiere que su primo, el informático, le haga de Community Manager para su empresa (por supuesto sin tener la más remota idea de qué debería hacer un community manager).

Si buscas hoy “Community Manager” en Google, te devuelve aproximadamente ¡291 millones de resultados!. No está mal ¿no?.

Dejad que lo ponga en contexto:

Vaya, parece que se escribe bastante sobre la figura del Community Manager.

Si estamos hablando de que la gente recomienda en las redes sociales sus marcas favoritas ¿por qué tantos se centran en la parte de “redes sociales” y tan pocos en la de “marca favorita“? ¿O es que esperan convertirse en marca favorita por estar en Facebook? Ni lo sueñes. Ni siquiera haciendo comentarios ingeniosos en Twitter. Lo siento, no es tan fácil.

No veo un interés similar por contratar profesionales para mejorar la experiencia de marca: ni ingenieros para mejorar los procesos, ni coaches para mejorar las relaciones, ni diseñadores o comunicadores para mejorar las percepciones… las redes sociales no han provocado una estampida de gerentes queriendo mejorar su producto o su propuesta de valor.

¿P o r  q u é?.

Las experiencias irrelevantes son igual de irrelevantes en Facebook que en el supermercado, no nos engañemos.

Una marca que genera experiencias irrelevantes, en el mejor de los casos y con mucho esfuerzo, podría conseguir unos cuantos fans y seguidores a base de machaque, promociones, sorteos y demás tácticas de “push” que bien podría hacer igualmente en el supermercado.

En cuanto dejas de invitar las copas, se acaba la fiesta y cada uno a su casa.

Me parece estupenda la preocupación creciente de las marcas por estar en las redes sociales, pero yo me preocuparía, antes, por proponer a tus consumidores una experiencia singular, única, apasionante, inmejorable. Una experiencia que valga la pena recomendar. Me preocuparía por ser la marca favorita de, al menos, un puñado de personas.

Pero si empiezas por el final, si lo haces al revés, corres el riesgo de convertirte en el que paga las copas para tener algo de compañía. A que sería patético, ¿verdad?.

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El poder transformador de la economía de experiencias… 

La experiencia del cliente no es simplemente una forma más de agregar valor a un producto o servicio. Es la base de un nuevo tipo de economía. Esa es la nueva postura de quienes a fines de los 90 describieron por primera vez “la economía de experiencias”.

Una ventaja de marketing

La idea de que la experiencia del cliente podría ser considerada por sus propios méritos se originó en marketing. Fue explicada por Morris B. Holbrook y Elizabeth C. Hirschman en “The Experiential Aspects of Consumption: Consumer Fantasies, Feelings, and Fun,” un ensayo publicado en 1982. Los autores mezclaron investigaciones en psicología y biología y las aplicaron a la conducta del consumidor. A diferencia de la concepción tradicional, el consumo experiencial estaba gobernado por el principio del placer. “Este tipo de consumo”, decían los autores, “busca diversión, entretenimiento, fantasía, interés y estímulo sensorial”. El enfoque resultó atractivo a anunciantes que buscaban nuevas formas de hacer frente a las presiones de precios creadas por la recesión de principios de los 80. 

Esta línea de pensamiento fue la que aplicó al marketing Bernd H. Schmitt, autor de “Experiential Marketing: How to Get Customers to Sense, Feel, Think, Act, and Relate to Your Company and Brands. En el libro Schmitt se hizo eco de Peter Drucker (quien preparó el camino para la ascendencia del marketing cuando dijo “sólo hay una definición válida de propósito de negocios: crear un cliente”), cuando escribió, “También, hay sólo una definición fálida de propósito de marketing; crear una valiosa experiencia de cliente.”

Mientras Schmitt se concentró en el rol de la experiencia sensorial en marketing, otros exploraban experiencias de cliente en un sentido más amplio, como la moneda fundamental para el èxito empresarial. En 1994 Lewis P. Carbone, publicó un artículo titulado “Engineering Customer Experiences,” que comenzaba así: “Los clientes siempre obtienen más de lo que buscan porque el producto o servicio siempre viene con una experiencia.” Se refería a claves que afectan, para bien o para mal las percepciones del cliente y que surgen durante la compra y uso del producto o servicio. Claves funcionales (forman parte del producto o servicio), claves mecánicas (creadas por el entorno) y claves humanas (que surgen de la gente). Las tres se combinan para entregar experiencia del cliente.

El poder transformador de la economía de experiencias…

Autor: Gabriel Catalano - human being | (#IN).perfección®

Lo importante es el camino que recorremos, las metas son apenas el resultado de ese recorrido. Llegar generalmente significa, volver a empezar!

Un comentario en “Cuando me preguntan si podemos crear una página de fans en Facebook siempre respondo con la misma pregunta ¿la mereces? | DESTACADO ;)”

  1. Muy buen artículo, me ha encantado. A lo mejor porque me siento identificada, yo también he tenido que luchar por que se haga algo en favor de la marca y sólo he recibido un “sí, sí, pero tú ve moviendo la página de facebook, a ver si vendemos más” (como si facebook te comprara, vamos)

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