Industrias, servicios y tecnologías buscan futuro

Pese a leves y parciales mejoras en las economías mayores, hay retrasos en química, hidrocarburos, sus derivados, rubros de consumo, bienes complejos y servicios financieros en conjunto, etc. Así señala un estudio de la consultoría Booz & Co.

Por otra parte –señala el informe de Booz & Co.-, surge la generación Y, o sea los aportantes en edad laboral. Hacia 2025, constituirán 60 a 70% de la población activa. Sin duda, aproximarse a ellos será excelente negocio para los bancos minoristas. Para aprovecharlo, deberán integrarse mejor canales y propuestas. En particular Internet, claves para la g-Y.
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Mientras tanto, el management volvía la atención a lo básico, en particular recorte de costos y restructuraciones en varios frentes Por ende, se desarrolló un obsesivo sentido de las prioridades. Pero, viéndolo bien, son remedios de corto plazo que, en EE.UU. y Gran Bretaña, sólo exacerbaron los problemas industriales en un marco internacionalizado. Competidores de países emergentes –que no aplican recetas convencionales- continuaron trabajando en contextos de crecimiento real. Por tanto, pudieron desarrollar todo tipo de bienes complejos, capacidades críticas, cadenas de abastecimiento baratas y servicios financieros orientados a la producción, no a especulaciones.

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Pese a leves y parciales mejoras en las economías mayores, hay retrasos en química, hidrocarburos, sus derivados, rubros de consumo, bienes complejos y servicios financieros en conjunto, etc. Así señala un estudio de la consultoría Booz & Co.

Por otra parte –señala el informe de Booz & Co.-, surge la generación Y, o sea los aportantes en edad laboral. Hacia 2025, constituirán 60 a 70% de la población activa. Sin duda, aproximarse a ellos será excelente negocio para los bancos minoristas. Para aprovecharlo, deberán integrarse mejor canales y propuestas. En particular Internet, claves para la g-Y.

Mientras tanto, el management volvía la atención a lo básico, en particular recorte de costos y restructuraciones en varios frentes Por ende, se desarrolló un obsesivo sentido de las prioridades. Pero, viéndolo bien, son remedios de corto plazo que, en EE.UU. y Gran Bretaña, sólo exacerbaron los problemas industriales en un marco internacionalizado. Competidores de países emergentes –que no aplican recetas convencionales- continuaron trabajando en contextos de crecimiento real. Por tanto, pudieron desarrollar todo tipo de bienes complejos, capacidades críticas, cadenas de abastecimiento baratas y servicios financieros orientados a la producción, no a especulaciones.

En verdad, los cambios globales en productividad son asombrosos. El Fondo Monetario Internacional señala que el producto bruto mundial se contrajo 1,1% en 2009. Pero las economías maduras (EE.UU., Eurozona, Japón) retrocedieron 3,4% en promedio. Mientras, la emergentes más dinámicas avanzaban 5% y China alcanzaba 7,5%. En 2010, el PBM podría llegar a 3,1%, con China rozando 8,4% e India 6,4%.

Hasta la crisis, en general compañías y bancos de EE.UU. no debían rivalizar en expansión con el resto del planeta. Ahora, el escenario es inverso: muchos competidores recién venidos disputan porciones de sus mercados locales (cuando no son cautivos) y, al mismo tiempo, se abren camino en occidente.

Por ejemplo, los nuevos gigantes industriales beneficiarios de la tercerización –“exportada” desde el Atlántico norte- han estado años desarrollando ingeniería, tecnologías y servicios. Hoy rivalizan con occidente. Así, tres de la cinco mayores automotrices del mundo están en Japón (Toyota), China (Chery) y Surcorea (Hyundai). Otra firma china, Zhejiang Geely, acaba de comprar la sueca Volvo, y Tata Motores (India) exporta ya el supereconómico coche Lak o Nano a Sudamérica y  planea hacerlo a EE.UU. para 2012.

El creciente poder de los países emergentes y sus mercados también redefinen el sector tecnológico. Vale decir, computadoras de todo tipo, electrónica de uso final, celulares, microprocesadores, software, redes, etc. Aun en tiempos de lenta expansión en las economías maduras, Booz & Co. Esperan que mucha iniciativa se mueva al sur (Brasil, México, Sudáfrica) o el este (China, India, Indonesia, Surcorea).

Mientras tanto y pese a vacilaciones norteamericanas, la tercerización proseguirá alcanzando ya no sólo India o China, sino Vietnam, México, Brasil y otros puntos. El mismo proceso determina que varios mercados en desarrollo se tornen técnicamente más complejos.

Por otra parte –señala el informe de Booz & Co.-, surge la generación Y, o sea los aportantes en edad laboral. Hacia 2025, constituirán 60 a 70% de la población activa. Sin duda, aproximarse a ellos será excelente negocio para los bancos minoristas. Para aprovecharlo, deberán integrarse mejor canales y propuestas. En particular Internet, claves para la g-Y.

Mientras tanto, el management volvía la atención a lo básico, en particular recorte de costos y restructuraciones en varios frentes Por ende, se desarrolló un obsesivo sentido de las prioridades. Pero, viéndolo bien, son remedios de corto plazo que, en EE.UU. y Gran Bretaña, sólo exacerbaron los problemas industriales en un marco internacionalizado. Competidores de países emergentes –que no aplican recetas convencionales- continuaron trabajando en contextos de crecimiento real. Por tanto, pudieron desarrollar todo tipo de bienes complejos, capacidades críticas, cadenas de abastecimiento baratas y servicios financieros orientados a la producción, no a especulaciones.

En verdad, los cambios globales en productividad son asombrosos. El Fondo Monetario Internacional señala que el producto bruto mundial se contrajo 1,1% en 2009. Pero las economías maduras (EE.UU., Eurozona, Japón) retrocedieron 3,4% en promedio. Mientras, la emergentes más dinámicas avanzaban 5% y China alcanzaba 7,5%. En 2010, el PBM podría llegar a 3,1%, con China rozando 8,4% e India 6,4%.

Hasta la crisis, en general compañías y bancos de EE.UU. no debían rivalizar en expansión con el resto del planeta. Ahora, el escenario es inverso: muchos competidores recién venidos disputan porciones de sus mercados locales (cuando no son cautivos) y, al mismo tiempo, se abren camino en occidente.

Por ejemplo, los nuevos gigantes industriales beneficiarios de la tercerización –“exportada” desde el Atlántico norte- han estado años desarrollando ingeniería, tecnologías y servicios. Hoy rivalizan con occidente. Así, tres de la cinco mayores automotrices del mundo están en Japón (Toyota), China (Chery) y Surcorea (Hyundai). Otra firma china, Zhejiang Geely, acaba de comprar la sueca Volvo, y Tata Motores (India) exporta ya el supereconómico coche Lak o Nano a Sudamérica y  planea hacerlo a EE.UU. para 2012.

El creciente poder de los países emergentes y sus mercados también redefinen el sector tecnológico. Vale decir, computadoras de todo tipo, electrónica de uso final, celulares, microprocesadores, software, redes, etc. Aun en tiempos de lenta expansión en las economías maduras, Booz & Co. Esperan que mucha iniciativa se mueva al sur (Brasil, México, Sudáfrica) o el este (China, India, Indonesia, Surcorea).

Mientras tanto y pese a vacilaciones norteamericanas, la tercerización proseguirá alcanzando ya no sólo India o China, sino Vietnam, México, Brasil y otros puntos. El mismo proceso determina que varios mercados en desarrollo se tornen técnicamente más complejos.

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Autor: Gabriel Catalano - human being | (#IN).perfección®

Lo importante es el camino que recorremos, las metas son apenas el resultado de ese recorrido. Llegar generalmente significa, volver a empezar!