T NTRAS?

Creo que para mis padres, “movida” siempre significó: objeto femenino desplazado, marcha; despedida o caminata. Mola, chorbo y flipas; nada.

“Pelas”, acto de quitar la piel, conjugado en segunda persona.

“Gambear”, palabra inexistente que podría significar (de no haber sido inventada) acto de pelar o comer gambas.

Debo estar haciéndome mayor. Cada vez que leo imperativos como “atended”, “confirmad” o “leed” escritos como “atender”, “confirmar” o “leer” me llevan los demonios.

Tengo una bajísima tolerancia a las faltas ortográficas. El laismo me perfora los oídos.

Cuando leo los chats de los jóvenes, intento convertirme en paladín del español corrigiendo y ampliando cada una de esas palabras mutiladas. Si no me denunciasen por cogerles sus móviles, hubiese corregido más de un SMS.

Pero hay que evolucionar y adaptarse a los tiempos. Si la primera función de una lengua es la comunicación de las personas, y si a las personas jóvenes les sobra con cuatro letras en vez de ocho, y si esos cuatro caracteres simplifican al máximo la comunicación, ¿qué tengo que decir yo contra eso?

Jamás usarán mapas, ni la guía Repsol. No van a comprar periódicos, ni revistas. Probablemente tengan habitaciones con realidad virtual que se conviertan en gimnasios, discotecas o bibliotecas, dependiendo del estado de ánimo.


por Sixto Arias

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Creo que para mis padres, “movida” siempre significó: objeto femenino desplazado, marcha; despedida o caminata. Mola, chorbo y flipas; nada.

“Pelas”, acto de quitar la piel, conjugado en segunda persona.

“Gambear”, palabra inexistente que podría significar (de no haber sido inventada) acto de pelar o comer gambas.

Debo estar haciéndome mayor. Cada vez que leo imperativos como “atended”, “confirmad” o “leed” escritos como “atender”, “confirmar” o “leer” me llevan los demonios.

Tengo una bajísima tolerancia a las faltas ortográficas. El laismo me perfora los oídos.

Cuando leo los chats de los jóvenes, intento convertirme en paladín del español corrigiendo y ampliando cada una de esas palabras mutiladas. Si no me denunciasen por cogerles sus móviles, hubiese corregido más de un SMS.

Pero hay que evolucionar y adaptarse a los tiempos. Si la primera función de una lengua es la comunicación de las personas, y si a las personas jóvenes les sobra con cuatro letras en vez de ocho, y si esos cuatro caracteres simplifican al máximo la comunicación, ¿qué tengo que decir yo contra eso?

Jamás usarán mapas, ni la guía Repsol. No van a comprar periódicos, ni revistas. Probablemente tengan habitaciones con realidad virtual que se conviertan en gimnasios, discotecas o bibliotecas, dependiendo del estado de ánimo.

No sé si esto pega con la lengua de Góngora y Quevedo. No sé si se va a quedar un poco corta esta lengua para la cantidad de artilugios nuevos que van a inventarse. Y si el origen de ese lenguaje mutilado ha sido el móvil, cada vez tengo más claro que ése es su centro de ocio, de comunicaciones, el director de orquesta de su vida. Su guía en la montaña y su tensiometro para vigilar su salud.

Y si ese idioma loco que están inventando los enanos por casualidad se pareciese al inglés, que siempre ha sido más simple y mutilado, entonces ¡¡¡Bingo!!! Ahora sí que se comunicarían con el doble de personas en la mitad de tiempo. Buena inversión.

Sixto Arias, director general de Mobext

Artículo publicado en el número de enero de Yorokobu.

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Autor: Gabriel Catalano - human being | (#IN).perfección®

Lo importante es el camino que recorremos, las metas son apenas el resultado de ese recorrido. Llegar generalmente significa volver a empezar!