Breve historia del pensamiento económico II: de los Neoclásicos a los Neokeynesianos


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En el anterior artículo Sebastián Laza analizaba la historia del pensamiento económico desde sus orígenes, con el Mercantilismo y la Fisiocracia, pasando por Adam Smith hasta el Marxismo.

En el presente artículo se explica de una manera muy sencilla la economía desde la perspectiva de la Escuela Neoclásica, la Escuela Keynesiana y la Economía Analítica para desembocar en pensadores contemporáneos como Olivier Blanchard, Greg Mankiw o Ben Bernanke.

Imagen: John Maynard Keynes, uno de los economistas más influyentes del S. XX Fuente: Imageshack.

E. Escuela Neoclásica

La economía clásica partía del principio de escasez, como lo muestra la ley de rendimientos decrecientes y la doctrina malthusiana sobre la población.

A partir de la década de 1870, los economistas neoclásicos como William Stanley Jevons en Gran Bretaña, Léon Walras en Suiza, y Karl Menger en Austria, imprimieron un giro a la economía, abandonaron las limitaciones de la oferta para centrarse en la interpretación de las preferencias de los consumidores en términos psicológicos.

Al fijarse en el estudio de la utilidad o satisfacción obtenida con la última unidad, o unidad marginal, consumida, los neoclásicos explicaban la formación de los precios, no en función de la cantidad de trabajo necesaria para producir los bienes, como en las teorías de Ricardo y de Marx, sino en función de la intensidad de la preferencia de los consumidores en obtener una unidad adicional de un determinado producto.

El economista británico Alfred Marshall, en su obra maestra, Principios de Economía (1890), explicaba la demanda a partir del principio de utilidad marginal, y la oferta a partir del coste marginal (coste de producir la última unidad).

En los mercados competitivos, las preferencias de los consumidores hacia los bienes más baratos y la de los productores hacia los más caros, se ajustarían para alcanzar un nivel de equilibrio. Ese precio de equilibrio sería aquel que hiciera coincidir la cantidad que los compradores quieren comprar con la que los productores desean vender.

Este equilibrio también se alcanzaría en los mercados de dinero y de trabajo. En los mercados financieros, los tipos de interés equilibrarían la cantidad de dinero que desean prestar los ahorradores y la cantidad de dinero que desean pedir prestado los inversores.

Los prestatarios quieren utilizar los préstamos que reciben para invertir en actividades que les permitan obtener beneficios superiores a los tipos de interés que tienen que pagar por los préstamos.

Por su parte, los ahorradores cobran un precio a cambio de ceder su dinero y posponer la percepción de la utilidad que obtendrán al gastarlo. En el mercado de trabajo se alcanza asimismo un equilibrio.

En los mercados de trabajo competitivos, los salarios pagados representan, por lo menos, el valor que el empresario otorga a la producción obtenida durante las horas trabajadas, que tiene que ser igual a la compensación que desea recibir el trabajador a cambio del cansancio y el tedio laboral.

La doctrina neoclásica es, de forma implícita, conservadora. Los defensores de esta doctrina prefieren que operen los mercados competitivos a que haya una intervención pública.

Al menos hasta la Gran Depresión de la década de 1930, se defendía que la mejor política era la que reflejaba el pensamiento de Adam Smith: bajos impuestos, ahorro en el gasto público y presupuestos equilibrados.

A los neoclásicos no les preocupa la causa de la riqueza, explican que la desigual distribución de ésta y de los ingresos se debe en gran medida a los distintos grados de inteligencia, talento, energía y ambición de las personas.

Por lo tanto, el éxito de cada individuo depende de sus características individuales, y no de que se beneficien de ventajas excepcionales en el sentido que hablaba Marx.

En las sociedades capitalistas, la economía neoclásica es la doctrina predominante a la hora de explicar la formación de los precios y el origen de los ingresos.

De hecho la mayor parte de la Microeconomía que se estudia hoy en las universidades (a nivel de grado) se la debemos principalmente a ellos. Seguir leyendo “Breve historia del pensamiento económico II: de los Neoclásicos a los Neokeynesianos”

Could an Obama Dollar Bill Help Rebrand the U.S.?


Dowling Duncan wants to renovate America’s image abroad, by redesigning our money.

It took George Washington 72 years to get on the front of the dollar bill. SF-UK design firm Dowling Duncan wants to put Barack Obama on it now. In blue.

The Obama bill anchors their sweeping concept for redesigning U.S. banknotes, which also includes plastering a tepee on the five, the Bill of Rights on the 10, and FDR on the 100 — each in its own technicolor hue. The impetus: The greenback has an image problem. It has come to represent everything that’s wrong with the American economy, and worse, with its cartoonish graphics and vaguely sinister styling, it actually looks the part. Dowling Duncan’s scheme, though purely hypothetical (it’s an entry in the The Dollar ReDe$ign Project competition) is about imbuing U.S. currency with sunny new meaning. Their bills are designed to be educational, intuitive, and, to put it plainly, make America feel like it sucks a little bit less. Seguir leyendo “Could an Obama Dollar Bill Help Rebrand the U.S.?”

The Complete Net Worth Of The American Presidents: From Washington To Obama


President Gerald Ford appearing at the House J...
Image via Wikipedia

24/7 Wall St. has examined the finances of all forty-three presidents. This article provides net worth figures for each in 2010 dollars.  Because a number of presidents, particularly in the early 19th Century, made and lost huge fortunes in a matter of a few years, the number for each man is based on his net worth at its peak.

See the net worths of the American Presidents  >

In the case of each president we have taken into account hard assets like land, estimated lifetime savings based on work history, inheritance, homes, and money paid for services, which include things as diverse as their salary as Collector of Customs at the Port of New York to membership on Fortune 500 boards. Royalties on books have also been taken into account, along with ownership of companies and yields from family estates.

The net worth of the presidents varies widely. George Washington was worth over half a billion in today’s dollars. Several presidents went bankrupt.

The fortunes of American presidents are tied to the economy in the eras in which they lived. For the first 75 years after Washington’s election, presidents generally made money on land, crops, and commodity speculation. A president who owned hundreds or thousands of acres could lose most or all of his property after a few years of poor crop yields. Wealthy Americans occasionally lost all of their money through land speculation—leveraging the value of one piece of land to buy additional property. Since there was no reliable national banking system and almost no liquidity in the value of private companies, land was the asset likely to provide the greatest yield, if the property yielded enough to support the costs of operating the farm or plantation. Seguir leyendo “The Complete Net Worth Of The American Presidents: From Washington To Obama”