Panorámica.
“El buen juicio nace de la buena inteligencia y la buena inteligencia deriva de la razón, sacada de las buenas reglas;
y las buenas reglas son hijas de la buena experiencia: madre común de todas las ciencias y las artes”.
Leonardo Da Vinci
Nos encontramos quienes en esto estamos (de interpretar), exigidos (con gusto) hoy como nunca.
Estar cerca, conocer deseos en profundidad y, fantasías que esperan nosotros hagamos realidad.
Donde antes comunicábamos atributos y beneficios, hoy eso sólo no alcanza.
La experiencia (condición necesaria), por definición.
Hecho de haber sentido, conocido o presenciado algo.
La experiencia es la práctica prolongada que proporciona conocimiento, saber o habilidad para hacer algo.
Es una forma de conocimiento o habilidad derivados de la observación.
La historia de esta palabra se alinea con el concepto de experimento.
Productos, servicios, marcas, empresas y clientes; cada uno de ellos se llevará consigo una lección…, y nosotros también.
Sin relativizar los cambios estamos de vuelta en “los derivados de la observación”.
Con otra posibilidad de volver sobre aquel mundo de diferencias, pero más experimentados.
Esto nos pasa día a día, tan rápido, que ni analizamos el proceso.
Porque después de todo, no creamos la experiencia, la experimentamos.
Mamíferos de la era digital

Somos mamíferos de la era digital.
Consumimos productos y servicios en cantidades formidables.
Nos relacionamos y comunicamos con comunidades infinitas.
En un mundo donde se requiere de comprensión, valoramos las diferencias y compensamos necesidades.
Nos acercamos más, somos curiosos, buscamos la sinergia en donde el todo, es más que la suma de sus partes para la resolución de problemas.
Nos preguntamos ¿quién? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Para qué?, y aquí comienza el verdadero desafío. Donde existe un problema y nos recuerda lo animales que somos.
Cambiamos.
Entonces apelamos a racionalizar.
Y nuestro instinto el que verdaderamente nos diferencia, empuja la rueda del análisis creativo, y del planeamiento estratégico.
Trabajamos para marcas, las creamos, las proyectamos, en la propia y ajena experiencia del valor de ser y ver las diferentes necesidades.
Luego llega ese momento de verdad, donde si hicimos bien, lo que mejor sabemos hacer, ocurre lo segundo que mejor sabemos hacer…
Consumimos formidables cantidades de productos y servicios.
Somos mamíferos de una era digital en constante innovación, sin temor al cambio.



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