Infografía: imagina cómo sería el mundo sin Internet


por Equipo Social Media

En la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres, se rindió homenaje al físico británico Tim Berners-Lee, considerado el padre de Internet al ser él quien desarrolló el lenguaje HTML, el protocolo HTTP y el sistema de catalogación y búsqueda de contenidos a través de las URL. De eso hace más de 20 años. Dos décadas en las que se ha concentrado un proceso tecnológico y social revolucionario que ha significado ya el cambio más colosal en la historia de la humanidad.

Hoy, el correo ordinario, los crucigramas en los diarios, los discos de vinilo, los videos VHS, los disquetes o la Enciclopedia Británica nos parecen casi tan lejanos como el cine mudo, el charlestón o las palomas mensajeras. Un mundo muy distinto pero demasiado reciente como para olvidarlo sin más. ¿Tan diferentes éramos hace solo 20 años? ¿Tan difícil era nuestra vida sin un smartphoneentre las manos? ¿Acaso el trabajo era un infierno incontrolable sin el e-mail y las relaciones sociales un desierto solitario sin las redes sociales?

Te proponemos un juego: imagina cómo sería tu vida si no existiera esa comunidad de 2.300 millones de personas que utiliza a diario Internet. Ni webs ni correo electrónico ni Whatsapp ni Facebook… Casi asusta, ¿no?

¿Cómo trabajarías?
Escribes una carta a un cliente, pides un sobre y el sello, y a esperar paciente la respuesta. Si es muy urgente, puedes utilizar el fax, aunque es una pesadilla cuando se saturan las líneas. El informe de 50 páginas que has preparado para el jefe de departamento se lo pasas impreso en A4 y con un gusanillo para que quede aparente. Tienes un listado de 40 llamadas de teléfono para comunicar un cambio en el procedimiento de trabajo a 40 compañeros de distintas delegaciones –las llamadas al extranjero, breves por favor–. Y llegas tarde a una reunión porque no has recibido la hoja que fijaba una nueva hora para el encuentro. Sin duda, pocas cosas echaríamos tanto de menos como el correo electrónico en un mundo sin Internet. De hecho, es nuestra principal actividad en la Red y una de las que más ahorran en tiempo y dinero a las empresas.

¿Cómo te divertirías en casa?
Televisión, radio, lectura, consolas, aficiones como las maquetas o el macramé… No son malas opciones, pero escasas cuando estamos acostumbrados a tenerlo todo en cualquier momento. Juegos en línea, cine a la carta, millones de vídeos, chats, toda la música a nuestra disposición. Quizá los únicos que agradecerían una vuelta a los orígenes serían las sociedades que controlan los derechos de autor.

¿Cómo te relacionarías?
¿Nos sentiríamos solos sin las redes sociales? ¿Seríamos capaces de mantener las amistades a distancia? ¿Recuperaríamos de algún modo a los antiguos compañeros? ¿A cuánta gente podríamos enseñar las fotos del verano o de la boda? Dos herramientas volverían a recuperar todo el protagonismo social: el teléfono y el bar. De nuevo solo la voz y el cara a cara. Tal vez lo que perderíamos en inmediatez y cercanía lo ganaríamos en calor humano y proximidad real. ¿Una conversación sin que un mensaje entrante la interrumpa? Fascinante…

¿Cómo te informarías?
Google dejaría de ser nuestro médico de cabecera, lo que podría ser una pesadilla para los hipocondríacos. Si quieres buscar datos, vete a la biblioteca. Las noticias no existirían hasta verlas en el telediario o escucharlas en la radio del coche; ni campañas comerciales personalizadas ni movilizaciones que pudieran propiciar revoluciones en los países árabes ni denuncias colectivas quealertaran sobre hechos inaceptables. Un panorama que las paupérrimas cuentas de resultados de los diarios en papel recibirían con júbilo.

¿Cómo comprarías?
Vete de tiendas. Claro que la experiencia solo se limitaría a las grandes superficies más conocidas y los siete u ocho establecimientos que sueles frecuentar para comprobar las novedades y comparar precios. ¿Adquirir un artículo en China y que te lo manden por mensajería? Buen chiste…

Te proponemos un último juego: imagina cómo será todo esto de las redes, el comercio electrónico y la conectividad móvil (tabletas y smartphones) dentro de 20 años. Lo más probable es que estos tiempos tan innovadores también hayan pasado al departamento de antiguallas históricas. Y eso resulta de lo más emocionante.

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