Aventuras en su tinta

-Papi cuéntame, como era “un día” de “tus” veranos, estando afuera y sin televisión?

-Era un día de mucho calor. El verano pasaba lento, tan lento como las horas de la tarde húmeda y agotadora que no terminaba mas. Eran como las cinco y y
a no había que hacer. Los indios y vaqueros ya no tenían ganas de luchar y habían echo las pases. La invasión a los hormigueros y a los huecos de sapos con bombas de agua lanzadas desde la altura a jarrazo limpio y los misiles disparados a chorros con las botellas plasticas vacias ya no podían rellenarse, pues ante la ausencia de agua corriente en la casa, ir a buscarla con un balde de 10 litros hasta el aljibe de la vecina era toda una enorme proeza aventurera que terminaría con nuestras reservas energéticas en aquella pesada jornada. Nos miramos, tirados en el pasto. Y…

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