Carta a un Joven Emprendedor | * si es lo tuyo, recomendado


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Al comentar el otro día que quería escribir un artículo dirigido al joven emprendedor, varias personas me dijeron: “¡Ah, sí! Haz un post sobre consejos al joven emprendedor!”. “Mmmm…”, pensé para mis adentros.

“Y ¿quién soy yo para dar consejo a un joven emprendedor?”. Soy coach. Dar consejos no entra ni en mi forma de ser, ni en mi modo de dar Coaching. Puedo presentar diferentes puntos de vista, presentar razones por las que hacer algo o no hacerlo, pero ¿dar consejos? Joven Emprendedor

No soy Elena Francis.

Así, me gustaría escribirle una carta al joven emprendedor, evitando en la medida de lo posible los dichosos consejos

Estimado joven emprendedor: (…)

Espero que al leer estas líneas te encuentres muy bien tanto de salud como de ánimo. Quisiera poder contarte cosas des los cientos de experiencias emprendedoras de las que he oído, o algunas de las mías propias, pero esta carta se haría demasiado larga.

Joven emprendedor, te diré que la mayoría de la gente tiene una concepción muy limitada de sus propias capacidades naturales. Una de esas limitaciones está en nuestra propia comprensión de las mismas y de cómo todas ellas se inter relacionan entre sí. Otra limitación es que no llegamos a ser conscientes de nuestro propio potencial para la superación, el crecimiento personal y el cambio. Tú, como joven emprendedor, seguro que ya habías comprendido que esta visión no es la más exacta, y por eso decidiste ponerte el mundo por montera y lograr lo que te propones.

Por esto no me voy a alargar demasiado, porque en el fondo tú ya sabes lo que has de hacer. Espero que hayas llegado a ese punto de encuentro extraordinario donde se unen tus aptitudes naturales y tu pasión. Ese punto es el que te llevará más allá de las experiencias comunes y ordinarias de disfrute y felicidad, es decir, no se trata de simplemente pasárselo bien o de tener una vida más o menos corriente o de ir a fiestas donde olvidar la mediocridad en la que vivimos. Cuando tú, joven emprendedor, hayas llegado a ese punto de encuentro del que te hablo, lo sabrás. Lo sabrás y serás capaz de conectar con algo fundamental de tu propia identidad, de tu razón de ser y de tu bienestar, no sólo económico sino mental y físico. Ese punto de encuentro, joven emprendedor, es el que definirá quién eres en realidad y cuál es exactamente el propósito de tu vida.

Joven emprendedor, tú sabes bien que emprender, sea lo que sea, no es fácil. Para comenzar cualquier actividad nueva, hemos de salir de nuestra zona de confort, esa en la que estamos “tan a gustito”, para enfrentarnos a nuevas experiencias, nuevas emociones, nuevos sentimientos, pensamientos y conductas. Pero eso, el ser humano, lo hace desde que nace… y cada vez menos. Nos da reparo e incluso miedo comenzar a andar, pero, ¿acaso nos rendimos en nuestra primera caída? El primer día de colegio, el primer beso, la primera fiesta… ¿Qué aprenderíamos si rechazásemos cada nueva experiencia que se presenta en nuestra vida? ¿En qué nos convertiríamos? Esa es la principal dificultad a la que te enfrentarás, añadida quizá al paradigma de algunas personas cercanas que puede que te consideren un loco “en estos tiempos, ¿a quién se le ocurre?”.

Joven emprendedor, una última reflexión: creo firmemente que la mayoría de los avances del ser humano han surgido precisamente por la adversidad. Cuando las cosas están bien… ¿a quién le preocupa mejorar?