5 consejos para liderar después de una crisis – liredazgo


Via Scoop.ithuman being in – perfección

1.- “Conócete a ti mismo”

La frase que se hallaba a la entrada del templo de Apolo, en Delfos, la deberíamos de tener presente. Un líder debe conocer quién es, o si resulta más comprensible, cómo es, ya que los rasgos personales, y desde luego nuestras creencias y valores, determinan nuestro comportamiento. “Es mi forma de ser”, que diría el alacrán del cuento. La pregunta de ¿quién soy yo? no puede responderse con elementos circunstanciales, y la profesión, las aficiones, la ideología, incluso las circunstancias familiares, todo eso lo son. Yo era yo antes de tenerlas y seguiré siendo yo después de ellas. Por tanto, nuestra reflexión se tendría que volcar a aspectos más emocionales: ¿soy una persona justa o injusta? ¿impetuosa o reflexiva? ¿humilde o soberbio? ¿cómo reacciono ante las dificultades? Profundizar, sincera y descarnadamente, en esos aspectos es imprescindible para mejorar, porque solo desde el reconocimiento de lo que somos podemos emprender un camino de mejora.

2.- “Comprométete a ser líder”
Liderar no es un ejercicio confortable. Liderar, en tiempos difíciles, es francamente una pesada carga, que supone esfuerzo y sacrificio. El ejercicio del liderazgo requiere un compromiso firme con el proyecto, que no se puede abandonar ante las primeras dificultades. Mandela se mantuvo firme en la cárcel más de veintisiete años; Gandhi tardó otro tanto en ver reconocida la independencia de la India. El líder no puede desfallecer, porque si lo hace el proyecto se viene abajo. Y hay dos compromisos adicionales a la propia supervivencia del proyecto: la integridad en el comportamiento (¡tú eres el modelo!), y la preocupación por los intereses del equipo (¡sin ellos no hay proyecto!)

3.- “¿Quiénes de vosotros vais a cambiar el mundo?”
Esta frase se atribuye a Abraham Maslow, que le preguntaba a sus alumnos y, ante el silencio de estos, continuaba “porque si no sois vosotros, ¿quién será?”. Un líder tiene que plantear un objetivo ambicioso, algo que cambie el statu quo, que rompa con los paradigmas tradicionales. Tú no tienes que cambiar el mundo, pero ¿ni siquiera te planteas cambiar el rumbo de tu empresa, liderar la innovación en tu sector, guiar a todo tu equipo, a través de la crisis como un moderno Moisés, hasta una situación mejor?

El liderazgo es un proceso de influencia que precisa del entusiasmo que el líder insufla, y no suele haber entusiasmo sin un reto ambicioso.

4.- “La integridad es el límite”
Mi proyecto contempla todos los objetivos. La ambición por hacer cosas, por mejorar la cuota de mercado, la rentabilidad, la calidad de mis productos, etc. debe ser imparable. Pero hay un límite para la ambición: mis principios éticos a los que no renuncio, a los que no quiero renunciar. La ética es el campo que legitima mi ambición, que le da sentido y que asegura la supervivencia de la empresa, al favorecer dos elementos imprescindibles: la reputación corporativa y la satisfacción del equipo. La gente sigue a las personas honestas: clientes, proveedores, sociedad y tus propios colaboradores solo pondrán su confianza en el proyecto en tanto en cuanto éste se la gane. Y la honestidad, la integridad, son el antecedente de la confianza.

5.- “La humildad es el camino a la excelencia”
Humildad es acercarse al otro con ánimo de entender sus argumentos, comprenderlos y rectificar los propios si es necesario. Solo el humilde duda, y solo el que duda tiene la posibilidad de llegar a la verdad, pues admite que tiene todavía mucho que aprender. El soberbio no aprende jamás, pues no escucha jamás.

En unos tiempos en los que la mayoría del conocimiento adquirido se queda obsoleto a gran velocidad, es una insensatez despreciar, por no escuchar, la opinión de los otros. La empresa no puede permitirse basar su toma de decisiones en la intuición de uno, sino que ha de considerar los conocimientos de todos. Solo un líder humilde es capaz de mantener esa actitud.

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