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Via Scoop.ithuman being in – perfección

Hasta las mismas palabras cambian cuando un gobierno es represivo. Lo abstracto y la parábola sustituyen a lo concreto cuando algunas temáticas no pueden ser abordadas. Lo que importa es lo que no se dice, afirma Foucault. Lo anterior lo viví hace un mes, dando un conferencia en Ciudad Victoria.

En mi coloquio cometí la imprudencia de llamar a los “malos” por su nombre. La reacción del agradable público, fue un siseo silenciador. Si vamos a redactar un guión, una historia o un contenido, tenemos que respetar las reglas fonéticas, fonológicas, dialectales y gramaticales de nuestros receptores.

No hay un castellano mejor que otro, dicen los de la RAE. Entonces, cuando voy a redactar textos para mis clientes, hago una lista que contiene cuáles son los usos y las costumbres léxicas del lugar en el que se expresará la marca.

En el norte del país, heredero de una cultura trabajadora, el tono imperativo es natural (hablan recio porque recio hay que ser ante una naturaleza ruda). En todos los países, continentes o mares, los norteños hablan en tono imperante, activo (nótese la diferencia que hay entre los hard-boiled writers y los redactores del Boom).

Si esto es así, los spots destinados al norte deben contener tres requisitos: muchos verbos, palabras oclusivas y vocales abiertas. En el sur del país, por su lado, la cultura es dicharachera (los mejores poetas siempre han nacido en el sur… por eso Goethe estimaba muy poco la lengua germana).

Los juegos del lenguaje, el diálogo, el intercambio de ideas, hacen que el sureño receptor de un mensaje espere del emisor alguna sorpresa (“hazlos reír, hazlos llorar, hazlos esperar”, dijo Dickens). Un guión escrito para sureños, contiene los siguientes atributos: retruécanos, sustantivos salitrosos, románticos y circunloquios.

Los norteños jamás han tenido tiempo para charlar en exceso, y por eso conviene más la concisión al hablarles. Pero si somos concisos en el sur, zona en la que el tiempo “callado se va hora tras hora”, como dice un poema de Manuel Machado, la gente se sentirá agredida, insultada, agraviada.

En el centro del país, que es un conglomerado estatal, nacional e internacional, tenemos que redactar con pluralismo, es decir, sin juicios morales (usemos un tono periodístico a lo Talese, Hamill o Lippmann). Un guión para la gente del centro del país, contiene formas poéticas comunes, analogías y remembranzas.

Via www.roastbrief.com.mx