La cámara de mil millones de dólares


Via Scoop.ithuman being in – perfección

La cámara de mil millones de dólares

Que una empresa como Facebook, a punto de salir a bolsa con una valoración de alrededor de los cien mil millones de dólares, adquiera otra compañía por mil millones es, sin lugar a dudas, un anuncio importante.

 

Si añadimos que la compañía adquirida son doce empleados, no tiene ingresos de ningún tipo ni hasta ahora plan alguno de tenerlos, y acababa de ser valorada por otros inversores en la mitad de ese valor, ya lleva a que muchos recuperen el grito de “¡burbuja!” que tenían guardado desde finales de los noventa – y que, en realidad, han venido gritando en cada adquisición realizada desde entonces. Que Facebook, contrariamente a lo que ocurría en los noventa, sea una empresa rentable, con ingresos documentados y un elevadísimo potencial no es algo que parezca ser tenido en cuenta.

 

¿Que es Instagram? Una aplicación para convertir los smartphones – hasta hace poco únicamente el iPhone, desde hace una semana también los Android – en una cámara sofisticada y social. La aplicación superpone a la cámara un conjunto de filtros preconfigurados que hacen que, en pocos clics, nuestras fotos adquieran un aspecto superlativo, como hechas por un fotógrafo profesional. Instagram explota la vanidad del usuario: con ella, vemos nuestras fotos preciosas, nos sentimos unos fotógrafos impresonantes – aunque en realidad esté prácticamente al alcance de cualquiera – y nos morimos de ganas por compartirlas.

Instagram es la cámara de nuestros días. Ha redefinido el concepto y ha seducido a más de treinta y cinco millones de usuarios intensamente fieles, que adoran la aplicación y suben a ella más de cinco millones de fotografías cada día. Para Facebook, es comprar actividad, obtener una propuesta de valor sólida para el importantísimo campo de la internet móvil, aspirar a hacerla crecer aún más y a dotarla de ingresos, y oficializar la llegada de la llamada “app economy“. Quédese con el concepto: se hartará de escucharlo.

Via www.enriquedans.com